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Catedral de Santa María de Toledo

Nos quedó mucho que ver por Toledo, pero otro de los sitios por el que queríamos pasar era la catedral de Santa María. Su construcción comenzó en 1226 y se terminó algo más de dos siglos después, en 1493, siendo de estilo gótico. A pesar de que su construcción comenzó en el siglo XIII, al parecer ya había un templo de la época visigoda en ese mismo lugar. Más tarde, este edificio visigodo se adaptó para convertirse en la mezquita de la ciudad, y posteriormente se construyó la catedral. De la mezquita todavía quedan restos, como algunas columnas y arcos.

Una historia que no está documentada cuenta que la conversión de mezquita a catedral se hizo “por las malas”. A priori, según el acuerdo alcanzado por el rey Alfonso VI con los habitantes musulmanes y mozárabes de la ciudad para que ésta capitulase sin derramamiento de sangre, fue que se respetarían los lugares de culto. Sin embargo y aprovechando que el rey estaba fuera, parece que el arzobispo de Toledo y la reina mandaron tropas armadas para tomar el control del recinto de la mezquita. Esto estuvo a punto de provocar una rebelión, y cuando se enteró el rey condenó a muerte a la mayoría de los implicados. Sin embargo, según parece fueron los musulmanes los que intercedieron para que el evento no fuera a mayores y aceptaron la toma de la mezquita. A finales del siglo XI comenzaron las obras para adaptar el templo al culto cristiano, pero el edificio que se conserva y se puede apreciar hoy día es el resultado de las obras comenzadas en el siglo XIII durante el reinado de Fernando III, ya que el estado de la mezquita-catedral no era muy bueno y el actual arzobispo quería una catedral al nivel de la majestuosa ciudad de Toledo.

Exterior de la catedral

Existen varias puertas de acceso, pero la más antigua es la conocida como puerta del Reloj, del siglo XIV y ricamente decorada con diversos pasajes cristianos y esculturas de reyes y santos, y que cuenta con un reloj de considerable tamaño en su fachada, que es el que le da nombre. Otra de las puertas principales es la del Perdón, del siglo XV y llamada así porque antiguamente hubo un tiempo en el que se concedían indulgencias a los penitentes que pasaban por ella. También destaca la torre gótica de influencia mudéjar, finalizada durante el siglo XV y que alcanza una altura de 92 metros. En el interior de la catedral se pueden encontrar numerosas capillas, destacando la Capilla Mayor, en las que están enterrados varios reyes desde la época visigoda. Además de las capillas habría que destacar el impresionante transparente de la catedral, obra del siglo XVIII realizada en mármol que aporta luz al sagrario situado a su espalda, donde esta luz proviene de los tragaluces situados en el ábside.

Puerta del Perdón

Puerta del Reloj

Detalle del reloj

La torre de la catedral

Merece la pena pasar un rato paseando por el interior de la catedral. En un día caluroso puede convertirse en un refugio más fresco que la asfixiante temperatura del exterior, y tiene numerosos elementos que admirar, como el transparente, la Capilla Mayor o el coro, además del resto de capillas, retablos, pinturas, etc.. También dispone de vidrieras, que decoran muy bien toda la estructura superior de la cateral. El exterior también es muy bonito, destacando su torre y las puertas de entrada, muy bien decoradas. Nosotros estuvimos un buen rato y nos quedamos varias cosas por ver, puesto que no recorrimos exhaustivamente todas las capillas, ni subimos a la torre, ni nos demoramos en exceso por el resto de sitios. Es una visita imprescindible si pasáis por Toledo, y es verdaderamente un edificio impresionante desde un punto de vista arquitectónico.

Interior de la catedral

La entrada al coro

Capilla

El transparente de la catedral de Toledo


La mezquita de Bab Al Mardum

Toledo tiene mucho que ofrecer, y de muchos estilos diferentes. Uno de los monumentos quizá menos conocidos, al no encontrarse en los clásicos recorridos turísticos de la ciudad, sea la mezquita de Bab Al Mardum, reconvertida posteriormente a ermita del Cristo de la Luz. El nombre de la mezquita proviene de la puerta cercana de mismo nombre y que significa “puerta tapiada”; el nombre original de la mezquita se ha perdido en el tiempo, y es que esta mezquita tiene más de 1000 años, puesto que fue fundada aproximadamente en 999.

Parece ser que originalmente existía un templo visigodo en el mismo lugar, y de hecho los capitales de las columnas de la mezquita son de esa época. Tras la conquista de los árabes, estos edificaron su mezquita en el mismo sitio del templo. De esta se pueden observar todavía elementos como el muro de la quibla y su estructura cuadrada, a la que posteriormente se le añadió el ábside tras su conversión a ermita. Respecto a su nombre actual de Cristo de la Luz, una de las leyendas toledanas cuenta que con la reconquista, al entrar las tropas de Alfonso VI en la ciudad, el caballo de este calló de rodillas a la altura de la mezquita. Los esfuerzos para levantar al animal resultaron en vano y eso se interpretó como un signo divino, por lo que alguien decidió excavar en uno de los muros después de encontrar un resplandor, encontrando una imagen de un Cristo crucificado junto a una lampara de aceite, que se había mantenido encendida durante 300 años.

Dentro de la mezquita se pueden encontrar pinturas de estilo románico-mudéjar, aunque hoy día se encuentran en un estado bastante deteriorado, pero que datan del siglo XIII. Algunos de los diseños arquitectónicos se inspiraron en los de la mezquita de Córdoba, como las bóvedas de crucería del interior o los arcos lobulados de la fachada. En el mismo recinto se puede pasear y relajarse en un pequeño jardín, que tiene además unas buenas vistas a la puerta del Sol de la ciudad, así como a parte de ella, ya que existe un pequeño mirador. Y por si la antigüedad del edificio fuera poca, también se pueden observar los restos de una calzada romana que atravesaba la zona, justo al lado de la puerta de Bab Al Mardum o de Valmardón.

La única pega es que hay que pagar 2.50€ por entrar al recinto. Si bien es cierto que el estado de conservación de las pinturas y el interior de la iglesia dista de ser óptimo, no deja de ser uno de los restos más antiguos existentes en la ciudad. También puede ser que, como es mi caso, os interese ver unas pinturas del siglo XIII a pocos metros vuestros, o disfrutar de la calzada romana justo a vuestro lado o descansar un rato en el mirador, y en ese caso os compense pagar la entrada. Creo que este lugar tiene muchísima historia, y es un sitio que transmite mucha cercanía, puesto que es pequeño y no existe ningún tipo de cordón, barrera o limitación para verlo. Por eso, creo que 2.50€ no es demasiado dinero para disfrutar de un sitio como este, aunque no se encuentre en su estado más presentable.


Toledo

Toledo es una de las ciudades más importantes de España en lo que respecta a importancia histórica. Resumir en una única entrada general todo lo que esta ciudad ha supuesto a lo largo de toda su historia es desde luego imposible, así que me contentaré con dar algunas pinceladas.

Se encuentra a unos 70 km de Madrid, y en la actualidad cuenta con unos 80000 habitantes más o menos, lo que hace que sea un núcleo urbano bastante importante, pero manejable. Para su origen hay que buscar muy atrás, siendo un núcleo importante ya en la época de los carpetanos, una tribu prerromana que habitaba esa zona de la península Ibérica. Los romanos la conquistaron en el 193 a.C., lo que da idea de la antigüedad que emana de la ciudad. De este dominio romano quedan restos todavía, como el circo, la calzada o el acueducto, que estuvo funcionando hasta el siglo IX. Después llegaron los visigodos, cuyo rey Leovigildo estableció en Toledo la capital del reino, los musulmanes cuando conquistaron la península en el 711, con la posterior formación del Reino Taifa de Toledo, y la posterior reconquista por los cristianos en el año 1085.

Muralla de Toledo desde el exterior

Restos del circo romano

Callejeando por el centro de Toledo

Toledo es la ciudad de las tres culturas, donde cristianos, judios y musulmanes convivían tras la reconquista de la ciudad por las tropas cristianas, y fue también un centro intelectual, con la creación de la Escuela de Traductores en el siglo XIII, gracias a la accesibilidad para traducir textos árabes y hebreos. La ciudad fue corte de los Reyes Católicos, época en la que deja de existir la buena convivencia entre las tres culturas, se busca y expulsa a los judios y se crea la Inquisición. Sin embargo, Toledo mantenía su importancia y fue declarada sede del Imperio durante el reinado de Carlos I, aunque finalmente la capital se mudó a Madrid en 1563. En este momento comenzó su decadencia, aunque no obstante también tuvo sus momentos de importancia en la historia reciente, gracias a la gran fama obtenida con su fábrica de armas, o al episodio del asedio del Alcázar de Toledo durante la Guerra Civil.

Como veis, un par de párrafos que reunen dos milenios de historia, donde desde luego los muros de la ciudad han tenido que ver de todo. Ese peso de la historia se nota en sus calles. Los restos del circo, la muralla que rodea todo el casco antiguo, la catedral, mezquitas, calzadas romanas… Toledo tiene un poco de todo, y lo tiene en un buen estado, generalmente. Pasear por su casco histórico es acercarse un poco (salvando las distancias claro) a lo que sería una ciudad castellana, descubriendo detalles cada pocos pasos de las distintas culturas, y parándose en las decenas de tiendas de espadas que hay por el centro. Para todos aquellos a los que os guste la historia y las espadas medievales, Toledo es el paraíso.

Toledo tiene mucho que ver, y es una ciudad en la que merece la pena pasar más de un día y disfrutar de todo lo que ofrece. Y es que únicamente con el Museo del Alcázar uno ya puede dedicar toda la mañana, y alguna hora se va también admirando la catedral. En las siguientes entradas os iré comentando cosas más específicas de esta ciudad, desde mi punto de vista imprescindible en todo tour por España que se precie, y a la que tengo que volver para ver más cosas que quedaron pendientes.

Edificio del ayuntamiento

Callejuelas por el centro

Vistas de la ciudad

Puerta del Sol

Vista de parte del casco histórico de Toledo