santander

Península de La Magdalena y el palacio

Uno de los rincones más conocidos de Santander, posiblemente la estampa más fotografiada, es el Palacio de La Magdalena, situado en la península de mismo nombre. El palacio se construyó a principios del siglo XX, entre 1909 y 1911, y se entregó a los reyes, que lo utilizaron como residencia veraniega hasta 1930. Además de residencia veraniega real, el palacio se utilizó también como sede para cursos de verano, que luego derivarían en la Universidad Internacional Menéndez-Pelayo. Tras la Guerra Civil la sede de la universidad cambió al Hospital de San Rafael, pero volvió al palacio en 1949. La propiedad actual es del ayuntamiento, utilizando la universidad el palacio y caballerizas, quedando los alrededores como jardín municipal.

El edificio tiene influencias británicas y francesas en su construcción, y se encuentra ubicado en la cima de la península, en el lugar donde se encontraba un antiguo fuerte que protegía la bahía. Para llegar al palacio se puede acceder por el paseo de El Sardinero, la zona de playas al norte de la ciudad, conformando en conjunto una bonita ruta. La península de La Magdalena no cuenta únicamente con el palacio, sino que existen diversos senderos que permiten acceder a otros elementos como un pequeño zoo, un rincón con réplicas de las embarcaciones empleadas por Vitar Alsar o las mencionadas caballerizas del palacio, todo ello amenizado con las arboledas del jardín municipal, unos pequeños acantilados y las preciosas vistas al mar.

El Palacio de La Magdalena es quizá la visita más obligada de Santander, el punto más destacado de una ciudad que, por otra parte, no ofrece muchas más alternativas similares, pero en la que pasé unos días muy agradables.

Zona entre El Sardinero y la península de La Magdalena

Pequeños acantilados y galeones empleados por Vitar Alsar

Una de las balsas utilizadas por el explorador cántabro en sus viajes

Llegando al palacio

Palacio de La Magdalena

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El Paseo de Pereda

Uno de los ejes principales de Santander es el Paseo de Pereda, que se prolonga desde poco después del ayuntamiento y llega hasta Puertochico, antaño refugio de los barcos pesqueros de la ciudad, y hoy puerto deportivo. A lo largo de esta calle se puede disfrutar de las estupendas vistas de la bahía de Santander, que si acompaña el tiempo es un agradable paseo, así como edificios como el Palacete del Embarcadero, construido originalmente como estación de pasajeros y utilizado en la actualidad como sala de exposiciones.

Bahía de Santander

Palacete del Embarcadero

La sede del Real Club Marítimo de Santander

Esta zona además no fue afectada apenas por el incendio que afectó a la ciudad en 1941 y que arrasó con gran parte de ella, de modo que es una de las zonas más antiguas, existiendo edificios de finales del siglo XVIII. Entre los mayores alicientes de este paseo, están los Jardines de Pereda, un refrescante parque donde descansar y tomar un buen helado. Estos jardines se levantan sobre el antiguo puerto de la ciudad, y en ellos destaca el monumento a José María de Pereda, novelista cántabro a quien están dedicados tanto el paseo como los jardines.

Jardines de Pereda, con el edificio del Banco Santander al fondo

También se puede disfrutar de edificios emblemáticos de la ciudad como el edificio del Banco Santander o la Plaza Porticada. El primero es de estilo neoclásico y con la idea original de ser un hotel, pero el Banco Santander compró su propiedad en 1919. Destaca el enorme arco de su fachada, que tuvo que construirse así debido a que debía respetarse la calle que lo atraviesa. Por su parte, la Plaza Porticada o Plaza de Velarde se construyó con posterioridad al incendio de 1941, y en la actualidad está ocupada por órganos gubernamentales. Al parecer, durante la última remodelación se han encontrado restos de la antigua muralla medieval y de la Puerta del Mar, antigua entrada marítima a la ciudad.

Plaza Porticada

Es un paseo muy agradable y recomendable si visitáis la ciudad. Si lo hacéis en verano, os recomiendo que compréis un helado en Regma mientras camináis por el Paseo de Pereda, disfrutando de los edificios o descansando un rato en los jardines, que os hará falta después de subir y bajar tanta cuesta por el resto de la ciudad. Muy relajante. Por las cercanías de este paseo se encuentran también diversos locales donde tapear a base de pinchos, que sale algo caro pero desde luego merece la pena probarlos por lo elaborados y ricos que están.


Santander

Tuve la oportunidad de conocer Santander el verano del año pasado, y me pareció una ciudad que, si bien no presenta un gran riqueza histórica por diversos motivos, como recientes incendios, sí es muy agradable y puede ser una buena base de operaciones para hacer rutas por la región, ya que dispone de buenas infraestructuras al ser una ciudad grande, cercana a los 180000 habitantes en la actualidad. Santander es una ciudad portuaria del norte de España, capital de la comunidad autónoma de Cantabria. Sus orígenes se remontan al dominio romano de la Península Ibérica, aunque no está claro si se corresponde a la citada Portus Victoriae Iuliobrigensium, disputándose su ubicación con Santoña. En cualquier caso, se han encontrado restos romanos en la Península de la Magdalena y en el Cerro de Somorrostro, zona esta última que hoy forma parte del eje central de la ciudad.

Ayuntamiento de Santander
Catedral de la Asunción de Nuestra Señora

Los alrededores de la ciudad, y en general toda la provincia de Cantabria, muestra un verde exuberante debido a la presencia de bosques, sobre todo siglos atrás. Para aprovechar esto, se mandó construir un astillero en las cercanías; la ciudad estaba obligada a entregar una nao cada año a la monarquía. Durante los siglos XII y XIII se procede a construir la muralla de la ciudad, al menos la parte que no daba al mar, con la idea de proteger los edificios principales y la abadía, situada en lo que hoy es la catedral de Santander. Hoy día no quedan restos de ella en la calle, ya que fue demolida debido al expansionismo urbano durante los siglos XVIII y XIX. Como curiosidad, en el siglo a finales del siglo XV hizo escala en la villa la armada de Flandes, desembarcando Margarita de Austria para casarse con el heredero de los Reyes Católicos, Juan de Aragón y Castilla. El problema es que con la armada vino también la peste, y fallecieron 6000 personas, que por aquel entonces eran tres cuartos de la población total. Esto supuso un duro golpe para la ciudad, del que no terminaría por recuperarse del todo hasta tres siglos después. Ya en el siglo XIX la ciudad de Santander lideraría los intercambios del norte de la Península con los principales puertos americanos.

Biblioteca de Menéndez Pelayo
Edificio de Correos

Más adelante, con el auge del veraneo y los beneficios de los baños de olas, se creó la ciudad-balneario de El Sardinero, convirtiéndose a principios del siglo XX en destino estival de la clase alta española. El propio rey Alfonso XIII mandó construir el Palacio de la Magdalena en la península de mismo nombre, anexa a El Sardinero, utilizándola como residencia de verano. Pero del Palacio de la Magdalena hablaré en otro post más adelante.

Hay que destacar también que la ciudad ha sufrido numerosos desastres, que han dañado sus distintas capas históricas. Entre ellos hay que destacar la explosión del Cabo Machichaco, barco que estaba cargado con dinamita (de la que no se había dado parte o se había ocultado su presencia por la autoridad portuaria) y ácido sulfúrico, y de la que llegaron restos a kilómetros de distancia; o el incendio de 1941, bastante reciente y que arrasó durante dos días con la mayor parte de la zona antigua, donde el edificio de Correos fue uno de los pocos que se salvó. Hay varias fotos en ambos enlaces, por si tenéis curiosidad. El accidente del Cabo Machichaco y el posterior incendio marcaron la organización y el estilo actual de la ciudad.

No había estado en Cantabria anteriormente, y me encantaron los paisajes verdes, la fusión de los montes con el mar, la buena comida de tapeo (aunque un poco caro) y los estupendos helados de Regma, que tenéis que probar si vais por allí. Tampoco tenía mucho tiempo disponible, ya que fui por trabajo, y el poco que tuve lo destiné a conocer otros lugares de los alrededores, de los que os hablaré más adelante.

Edificio del Banco Mercantil de Santander
Iglesia de Santa Lucía
Iglesia de los Jesuítas