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Un Paseo por Oporto (II)

Hoy quería compartir con vosotros algunas fotos más tomadas durante mis frecuentes paseos por Oporto. En esta ocasión el punto de partida es la estación de metro de Aliados. Esta avenida conecta el centro con la zona de Trindade, el nudo principal de la red de metros de Oporto.

Nada más salir de la boca del metro nos encontramos en mitad de la avenida. En la zona de Aliados se encuentra el edificio de la Cámara Municipal do Porto, donde destaca su torre, y a ambos lados de la avenida se pueden ver algunas fachadas cuyo estilo recuerda a otras que se pueden encontrar en ciudades como Madrid, aunque aquí en Oporto el estado de conservación de algunos de ellos es bastante peor.

Cámara Municipal do Porto

Avenida de los Aliados, desde la Cámara Municipal

Bajando por la avenida en dirección a la Ribeira, que es un paseo corto y agradable, llegaremos a una zona con numerosas cafeterías, terrazas y hoteles; esta zona es bastante turística y uno se cruza con numerosos turistas, aunque está menos masificada que la Ribeira y los precios son también algo más baratos. Aquí hay algunas cafeterías muy exitosas, como el Café Guarany, al que no he entrado porque para mi estándar de precios es caro, y el McDonalds; lo peculiar que tiene este último, es el edificio en el que se encuentra, cuyo interior han conservado bastante bien.

Llegando al final de la avenida, a la derecha se alza la Torre dos Clérigos, lugar del que os hablaré próximamente, mientras que a la izquierda se llega a la Via Catarina, zona de compras por excelencia. Para llegar a ambos sitios hay que escalar un poco por las empinadas calles de la ciudad. En cambio si seguimos al frente, con cuidado de que no os arrolle el tranvía, llegamos a la estación de São Bento.

Cámara Municipal y avenida de los Aliados, desde el otro extremo

Torre dos Clérigos, al fondo

Tranvía

Siguiendo las cuestas descendentes, acabaremos en la Ribeira. Es imposible no acabar ahí en un paseo por la ciudad, todas las calles te empujan con sus pendientes hasta llegar a la orilla del río. Pero si hacéis un esfuerzo y continuáis por otras calles que no vayan cuesta abajo, podréis callejear por algunos rincones con un encanto típico portugués, descubriendo un poco más del Oporto no tan turístico y más común, más local, que también merece la pena.


Conociendo la Ribeira, en Oporto

La Ribeira es uno de los barrios más conocidos y frecuentados de Oporto. Tal y como el nombre indica, es la zona situada a orillas del río Duero, de gran peso en la ciudad. Gran parte de las empinadas cuestas por el centro acaban desembocando en esta zona, siempre bajando, buscando el río.

El barrio nos muestra las dos caras de Portugal, es un barrio de contrastes: por un lado, casas abandonadas, entradas tapiadas, cristales rotos… Pero por otro, el encanto del barrio es innegable: casas con las fachadas de colores, los puentes sobre el río, las bodegas iluminadas en la orilla contraria (Vilanova de Gaia), las innumerables terrazas para tomar algo…

Eso sí, hay que estar dispuesto a pagar el impuesto turista, y es que comer y tomar algo en esta zona, como uno puede esperar, es considerablemente más caro que en el resto de la ciudad: los precios habituales se pueden ver duplicados tranquilamente. Pero tampoco hay que asustarse demasiado, tomar un café puede salir por un euro y pico y una cerveza por dos euros y algo, considerablemente más caro que en el resto de la ciudad, pero sigue siendo “asumible”, aunque duela saber que estás pagando más por lo mismo. Este lugar también es el punto de partida de los numerosos tours por el río, que se pueden contratar en las oficinas de turismo.

Bajando hasta la Ribiera

Terrazas

Uno de los muchos barcos para tours por el río

¡A qué velocidad irán por estas calles!

Teleférico sobre Vilanova de Gaia

A pesar de todo, creo que merece la pena pasar al menos una vez por el aro para disfrutar de un café o una cerveza en una terraza a escasos metros del río, o comiendo algún plato típico portugués en uno de los restaurantes, tanto en los que están en primera línea, como los que hay en las callejuelas. Ya que la Ribeira no es solo la orilla del río, las callejuelas paralelas tienen un gran encanto y merecen ser recorridas en un tranquilo paseo, y pueden ser también una buena opción para cenar, ya que aunque hay algunos restaurante muy caros, también se pueden encontrar otros que no provocarán un agujero en nuestra cartera. ¡Si visitáis Oporto, no olvidéis pasear por este barrio y tomar algo a la orilla del Duero!

Callejuelas

Balcones de la Ribeira

La noche sobre Oporto, a la orilla del Duero


La catedral de Oporto

La catedral de Oporto (Sé do Porto) está situada en el centro de la ciudad, junto a la parada de metro de São Bento. Su construcción comenzó a principios del siglo XII y se prolongó durante otros cien años. Como es habitual, ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de la historia, y así el estilo románico original ha dado paso al barroco en la portada, modificada a finales del siglo XVIII, al igual que las torres. El altar mayor también data de esta época.

La catedral fue de las primeras cosas que vi en Oporto, ya que se encuentra en una ubicación privilegiada. Como comentaba en una entrada anterior, un buen punto de partida para dar una vuelta por la ciudad es la mencionada estación de metro de São Bento, que se encuentra a escasos metros de la catedral. Objetivamente hablando no me pareció gran cosa, sobre todo teniendo tan reciente la visita a la mezquita de Córdoba o a la catedral de Burgos, que son palabras mayores en lo que respecta a construcciones similares.

La ventaja es que la visita a la catedral de Oporto es gratuita (al menos casi toda la visita), y está permitido sacar fotos. Sin embargo el interior tampoco destaca especialmente, no es una catedral muy grande y no tiene de elementos que llamen poderosamente la atención. Por lo único que hay que pagar es para entrar al claustro, entrada que con carné de estudiante cuesta 2€, mientras que la normal es un euro más cara. El claustro, construido entre los siglos XIV y XV, sí que muestra algunos detalles más interesantes, como los mosaicos de azulejos que detallan diversos pasajes religiosos. Con la compra de la entrada se puede acceder al claustro y a algunas habitaciones interiores, con alguna pequeña exposición de piezas religiosas y algunas otras que tienen las paredes pintadas en una bonita decoración.

En general, la catedral de Oporto se muestra como una construcción bastante normal y con escasos detalles que puedan llamar la atención o que la hagan sobresalir especialmente, salvo la decoración del claustro o algunas algunas de las pinturas, que sí que aportaban algo destacable al conjunto. Sin ir más lejos, creo que la catedral de Évora es más bonita e interesante que esta. Eso sí, además de que es mayormente gratis, hay que tener en cuenta también que un punto a su favor es el mirador que se encuentra en su entrada, desde donde se pueden obtener unas vistas fabulosas al barrio de la Ribeira. Esto posiblemente sea lo más interesante de la visita.


Queso Castelo Branco

Vamos con el primer queso portugués para la sección de Quesos del Mundo, en este caso se trata del queso Castelo Branco, llamado así por producirse en el distrito de mismo nombre. Este queso es Denominación de Origen Protegida.

El queso de Castelo Branco se produce con leche de oveja y se deja madurar un mínimo de 40 días. Al final se tiene un queso con una pasta blanco-amarillenta con algunos orificios pequeños. Para cuajar el queso se utiliza un caldo obtenido a partir del cardo, algo que también se realiza con otros quesos españoles como la Torta de la Serena o la Torta del Casar.

Y la verdad es que estos quesos tienen un gran parecido, no únicamente por utilizar cardo para cuajar la leche. El Castelo Branco se parece a los dos quesos españoles en su forma y en su sabor, quizá algo más a la Torta de la Serena, al menos el que he probado. Es suave aunque se nota que tiene un sabor propio, y aunque lo he comido de la forma que veis en la foto, estoy convencido que sacándolo un par de horas antes se le puede quitar la corteza de la parte superior y untarlo en pan directamente, al igual que con las tortas. Si os gustan estas, especialmente la de la Serena, creo que disfrutaréis del Castelo Branco. Yo por lo menos voy a disfrutar bastante.


Un paseo por Oporto

Durante el primer fin de semana aquí, aproveché para salir por la ciudad para ir conociéndola un poco. Fui hasta el centro comercial Dolce Vita, donde hay un Continente (qué recuerdos…), ya que quería tenerlo localizado y conocer un sitio grande donde poder hacer la compra con un poco de variedad. Es un paseo considerable y cuesta arriba, pero al final me acerqué dando un paseo por la mañana desde donde tengo el apartamento, previo desayuno de café más bollo por 1.20€ en una cafetería que me pillaba de camino. El centro comercial está justo al lado del Estádio do Dragão, donde juega el equipo de fútbol más importante de la ciudad, el Porto F.C. El centro comercial por otra parte es bastante nuevo y tiene una gran fuente en el centro, aparte de un suelo cristalino (aunque opaco) que no me gustó nada atravesar… Un centro comercial muy nuevo al lado de un estadio también en gran estado, a unos 200 metros de casas que se caen a trozos. Contrastes de Oporto.

Estado do Dragão

En el centro comercial

Aparte de la expedición para saber dónde comprar, el centro fue la zona que más recorrí. El mejor punto para empezar en el centro es la parada de metro de São Bento. Está justo al lado de la catedral, la estación de tren de mismo nombre, el puente de Luís I a un paso, y la Ribeira al lado también. De la catedral ya os hablaré en otra entrada futura, puesto que también la vi el fin de semana y tengo fotos para dedicarle un post entero, pero quería compartir alguna foto de la estación de Såo Bento, que tiene en su recibidor grandes murales hechos con azulejos. Bien merece una visita.

Edificios por la zona de São Bento, al lado de la catedral

Desde el mirador de la catedral

Estación de São Bento

Dibujos con azulejos en el interior de la estación

De la catedral ya me dirigí hacia la Ribeira, la zona más conocida de Oporto, situada como su nombre indica a la orilla del río, el Duero. Toda la zona está llena de bares, cafeterías y restaurantes, y aquí los precios son considerablemente más altos que en otras zonas de la ciudad. Se nota que es una zona turística, aunque a pesar de todo merece la pena tomarse algo por aquí, al menos de vez en cuando. De camino a la Ribeira uno se puede encontrar también con el Palacio da Bolsa, que me han recomendado ver por dentro (cosa que haré próximamente), y la iglesia de San Francisco (Igreja de São Francisco), que también vi el fin de semana. De esta no tengo fotos, ya que no se podían sacar dentro, pero es una visita recomendable (la entrada son 3€), especialmente si tenéis interés en visitar sus catacumbas. El interior de esta iglesia es mucho más llamativo que el de la catedral, es de estilo barroco y es impresionante cómo tienen recargados todos los rincones.

Palacio de la Bolsa y la iglesia de San Francisco

Y eso es todo por hoy, ¡dentro de poco más!


Oporto, primeras impresiones

Hola a todos, como algunos ya sabréis por Twitter, me he venido a vivir a Oporto tres meses por motivos de trabajo. Con las vacaciones y preparar el viaje, el ritmo del blog había decaído bastante, pero espero retomarlo a partir de ahora. Y por supuesto, las entradas sobre Portugal ganarán protagonismo, aunque no me olvidaré de todo lo que queda pendiente, que es mucho.

Oporto es la segunda ciudad de Portugal por habitantes, después de Lisboa. Curiosamente, la ciudad cuenta con unos 240000 habitantes, pero si se cuenta el área metropolitana, llega hasta aproximadamente dos millones. Esto quiere decir que el centro de la ciudad, el Oporto clásico, es “relativamente manejable”, pero si se cuenta todo lo demás tenemos un terreno bastante grande.

Oporto y Vilanova de Gaia en la otra orilla del Duero

Catedral y calles principales del centro

Llegué el viernes en avión, y de las primeras cosas que te encuentras en el aeropuerto es gente dando mapas gratis de la ciudad, que incluye también el mapa de metro. Muy, muy útil y de agradecer, así que pillad uno si venís a ver la ciudad. La forma más barata de llegar a la ciudad desde el aeropuerto es el metro. Este está en la misma estación, bien indicado, y el viaje no os costará más de 2€. Como vivo en una de los barrios de las afueras, el viaje prácticamente duró unos 40 minutos, pero me dejó en la puerta de casa a un precio inmejorable.

Este fin de semana lo he aprovechado para ir conociendo un poco la ciudad, callejear por el centro, mirar dónde hay supermercados para hacer la compra, probar la gastronomía portuguesa… Ya a partir de mañana toca trabajar, así que  tendré que aprovechar las tardes y los fines de semana para ir conociendo poco a poco la ciudad y sus alrededores, pero ya en estos escasos dos días y medio puedo hacerme una idea de cómo es. Y de momento lo que he visto me gusta. Oporto está impregnada de ese aire nostálgico tan presente en Portugal, aunque en muchas ocasiones se pasa de lo nostálgico y añejo a lo deteriorado y abandonado, y de esto hay mucho también en Oporto. Tiene grandes contrastes, tan pronto hay centros comerciales tremendamente modernos con la última moda, un metro muy nuevo y en muy buen estado, a la vez que una cantidad impresionante de edificios se caen a pedazos o están abandonados y tapiados. Especialmente en el centro.

Metro sobre el Puente de Luis I

Calles empinadas por todo el centro de la ciudad…

Vista del centro con la Torre dos Clégicos al fondo

Para moverse por la ciudad lo mejor en mi opinión es el metro. Me parece muy útil y recomendable, ya que tiene estaciones en las zonas más importantes, aunque sorprende la falta de diversidad en las líneas. Hay un tramo bastante extenso que cruza la ciudad de oeste a este compartido por 5 líneas, y muchas otras zonas donde no hay estación. Imagino que donde no hay es porque no interesa, pero me extraña ver 5 líneas diferentes recorriendo casi toda la ciudad y diferenciándose únicamente en sus extremos. En cualquier caso y salvo que queráis cruzar la ciudad de punta a punta, generalmente solo gastaréis 1.15€ por trayecto, el equivalente a cruzar por dos zonas. Mientras más crucéis, más caro es el billete. Para montar en metro hay que comprar una tarjeta, que se va recargando y validando cada vez que se use. También hay disponibles opciones por días y pases mensuales, de los que tendré que conseguir uno.

En otro orden de cosas, se nota también que Oporto es una ciudad muy turística (principalmente de españoles). Así, aunque por lo general es una ciudad barata fuera del centro, y uno se puede tomar un café por 0.60€, una caña por 1€, desayunar por 1.20€, comer el plato del día con bebida por 5-6€ en fin de semana…, si vais a la Ribeira os encontraréis como todo se duplica o incluso algo más. En cualquier caso, sigue siendo más barato por lo general que las zonas turísticas españolas, aunque también he visto restaurantes de precios elevados. En definitiva, que saber buscar importa mucho si queréis ahorrar unos euros. Hoy he comido justo al lado de la Ribeira por menos de 9€ (plato más bebida, postre y café), y esto mismo me hubiera costado seguramente el doble un par de calles más abajo, en la zona más turística.

En la Ribiera, en la orilla del Duero

Vista de la zona histórica de Oporto, desde lo alto del puente de Luis I

Y sobre el idioma, no he hablado nada de inglés, ni ha hecho falta. La verdad es que se me hace raro hablar en inglés con los portugueses, y hasta la fecha nos hemos entendido de maravilla hablando ellos en portugués y yo en español o con algún retazo de portuñol.

Por hoy eso es todo, ¡ya iré comentando más cosas!


Portalegre

La última ciudad portuguesa que he visitado ha sido Portalegre, poblada por unos 25000 habitantes y emplazada en el Alto Alentejo. Su nombre parece derivar de Portus Alacer, o puerto (o punto de encuentro) alegre, y dependía de la villa de Marvao, aunque comenzó a prosperar y el rey portugués Alfonso III le concedió su propia administración en 1259. Poco después se contruye la muralla, en 1290, que fue puesta a prueba durante en 1299 como consecuencia de una guerra civil debido a la oposición al actual rey Dionisio I de Portugal, al considerar varios que era hijo ilegítimo. Durante el siglo XV alcanzó cierta fama por su producción de textiles, y en el siglo XVI alcanzó la categoría de ciudad y cierta importancia como centro administrativo y económico de la región, gracias a los impuestos que recaudaba de los judios, siendo la cuarta ciudad que más recaudaba, superando a otras como Oporto. Dada su cercanía con la frontera española estuvo involucrada en diversas batallas y fue conquistada varias veces por las tropas españolas, como en 1704 durante la Guerra de Sucesión Española o en 1801 durante la Guerra de las Naranjas. En 1848 se asienta la industria del corcho inglesa George Robinson, por lo que se pueden encontrar todavía numerosas artículos relacionados con este material en la ciudad.

Casas blancas y amarillas típicas de la región

Escogimos Portalegre por ser uno de los núcleros principales de la zona, y contar con algunos elementos que a priori podrían ser interesantes, como la catedral, un castillo, etc. Sin embargo, entre lo que nos encontramos cerrado y el estado en que se encontraba lo demás, Portalegre me resultó algo decepcionante. El castillo de Portalegre se ubica en la parte antigua de la ciudad, y ya existen referencias a él en la fecha de Alfonso III, siendo reforzado en numerosas ocasiones, como en la guerra civil comentada anteriormente, o en los siglos XV y XVI. La restauración del castillo no tuvo lugar hasta la década de los 60, continuando un poco más en los 90 y albergando en la actualidad un museo. Fue el primer edificio que visitamos, pensando que lo mejor sería ascender a la ciudad vieja y luego ir bajando para ver el resto. No fue una visita demasiado interesante, lo que queda del castillo son algunos muros y cimientos, perdiendo bastante presencia, y el pequeño museo se ve muy rápido y tampoco es especialmente destacable. Otro de los edificios importantes es la catedral (Sé Catedral de Portalegre), construida en el lugar donde se ubicaba una de las iglesias. Comenzó a construirse en 1556 y la última piedra de la bóveda se colocó 19 años después, acabándose de construir la catedral dentro del mismo siglo. La pena es que no visitamos su interior, ya que si no recuerdo mal, nos la encontramos cerrada. Por las fotos que he visto parece bastante bonita, con púlpitos de mármol, al igual que las gradas frente a la capilla mayor.

Castillo de Portalegre

Vistas desde el castillo

Catedral de Portalegre

Otro de los puntos que se destaca de la ciudad es el Plátano de Rossio, plantado en 1848 y cuya copa tiene en la actualidad unos 26 metros de diámetro. También es interesante resaltar el Convento de Santa Clara, que actualmente es la biblioteca municipal, y que fue mandado construir por la reina Leonor. En el patio se puede ver una fuente de mármol del siglo XVI, y en general está relativamente bien cuidado, dado el uso de biblioteca que tiene, aunque algunas zonas no lo están tanto. Si tuviera que decir el sitio que más me llamó la atención, fue el Convento de los Agustinos, que actualmente es un cuartel de la Guardia Nacional Republicana. Lo mejor y más extraño de todo es que es visitable, se le puede pedir permiso al guarda de la entrada, que os acompañará y abrirá la puerta de la capilla; esta se encuentra en un estado algo pobre, pero bastante auténtico, cuenta con una sillería y diversas estatuas y pinturas, si no recuerdo mal. Un paseo curioso, entre lo auténtico del entorno y las palomas revoloteando a tu alrededor, acrecentando la sensación de lugar abandonado salido de un libro de fantasía. De aquí no saqué fotos, dado que no sabía si podía o no y no pregunté al guarda al final… Además de estos lugares principales, callejeando se pueden encontrar diversos palacios y casonas con sus escudos señoriales en la puerta, bastante pintorescos.

Plátano de Rossio

Convento de Santa Clara

Edificio que me resultó curioso

Vistas de la ciudad, con el castillo a un lado y la catedral al otro

De todas formas, mi impresión general es que Portalegre es una ciudad que realmente no merece demasiado la pena ver o dedicar mucho tiempo. Comimos bien, tiene un par de detalles interesantes pero no muchas cosas, y en ocasiones el estado de conservación de estas deja que desear. Évora está muy cerca y tiene bastante más que ofrecer, si buscáis una ciudad del Alentejo con características similares.