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Pisa

En mayo realicé un pequeño viaje a Italia, donde visité un par de ciudades en la Toscana. Aunque me encantaría realizar un viaje diferente por esta región, en esta ocasión visité dos de las ciudades más grandes de la zona: Pisa y Florencia. Dejaré el otro viaje, más centrado en visitar los pueblos característicos de esta región italiana, para una futura visita. La primera ciudad en la que estuve y donde me alojaba fue Pisa. Cuenta actualmente con casi 90 mil habitantes, y tuvo una gran importancia durante los siglos X al XIV, como potencial naval. Posteriormente pasó a ser controlada por Florencia, lo que según me dijeron explica el pique entre las dos ciudades, aunque parece que Pisa mantiene una rivalidad con el resto de ciudades importantes de la zona, como Livorno o Genova.

Edificios a la orilla del río Arno

Callejeando por el centro de Pisa

Lo más destacable es la Piazza dei Miracoli, que aloja el conjunto de la torre con la catedral y el baptisterio, y que sin duda es lo más llamativo de esta ciudad. La catedral comenzó a construirse en el siglo XI, y por fuera es bastante bonita, muy diferente a las catedrales castellanas a las que estaba acostumbrado, y con ciertas reminiscencias islámicas. Al parecer el interior merece la pena también, pero no pude visitarlo por falta de tiempo. Como curiosidad, la catedral también está inclinada, aunque no tanto como la torre. Y es que la torre de Pisa es la verdadera estrella de la ciudad; y lo saben, por eso cobran 15€ por subir (17€ con reserva), lo que me parece muy caro, por lo que me contenté con verla desde el suelo. Es el campanario de la catedral, y se comenzó a construir a finales del siglo XII, comenzando a inclinarse por un problema con los cimientos al poco tiempo. Intentaron compensar la inclinación, hecho que se puede apreciar en los distintos pisos de la torre, dándole una forma curva, y fue reabierta recientemente tras realizar un trabajo de mantenimiento para impedir que se siga inclinando. En la plaza también se puede ver el baptisterio, el más grande de Italia y que terminó de construirse en el siglo XIV, y el camposanto, terminado en el siglo XV y que alberga unas 600 lápidas, así como varios sarcófagos de época romana. Pasear por la plaza es gratuito (¡menos mal!), pero para entrar al resto de monumentos hay que pagar, pudiendo comprar entradas combinadas para varios monumentos. Desgraciadamente, no tuve tiempo para entrar a ninguno de los monumentos que me interesaban, me tuve que contentar con verlos por fuera, y esto por lo menos es básico si visitáis Pisa.

Catedral de Pisa

Catedral y baptisterio, con la torre al fondo

La torre inclinada de Pisa

Al pie de la torre

Hora punta en la Piazza dei Miracoli

Panorámica general

También es remarcable la Piazza dei Cavalieri, antiguo centro político de la ciudad y que alberga algunos edificios bastante bonitos, como el Palazzo della Carovana, que ahora acoge a la Scuola Normale Superiore, o la iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri, construida para los caballeros de la orden de san Esteban, fundada en el siglo XVI por los Medici para combatir a los sarracenos en el Mediterráneo. Por desgracia, la plaza estaba totalmente en obras, así que no invitaba mucho a disfrutar de su conjunto, pero sí que pude apreciar la belleza de estos edificios.

El palacio y la iglesia (al lado a la derecha) en la Piazza dei Cavalieri

Un rincón de Pisa…

Terrazas y casas en el centro

El resto no es especialmente destacable, aunque no obstante el centro es bastante pintoresco, con sus casas pintadas de distintos colores, las terrazas con gente tomando algo y las colas para disfrutar de un refrescante helado. Esto último os lo recomiendo sin dudar, si encontráis una buena heladería (que reconoceréis por el tamaño de la cola), parad un rato y disfrutad de un buen helado, y si además el día está caluroso, tanto mejor. Pisa es una ciudad bastante acogedora para dar un paseo, sentarse y tomar un café o un helado, o salir a cenar algo (impresionantes las cartas de tres páginas de pizzas…), si uno aguanta la oleada de vendedores ambulantes que acosa cansinamente a la gente. Si queréis visitar la ciudad, creo que un día es el tiempo justo para verla, se puede disfrutar de la Piazza dei Miracoli, la Piazza dei Cavalieri, ver algún museo si queréis y tomar algo por sus calles. Es por tanto una buena opción para incluir en una ruta, pero no como destino único.