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Museo de los Barcos Vikingos, en Oslo

Este fue el único museo que visité durante mi corta estancia en la capital noruega. El Museo de los Barcos Vikingos se encuentra en Bygdøy, una pequeña península al oeste de Oslo, a apenas 10-15 minutos del centro. Se puede llegar por bus o también por barco, si no recuerdo mal. La entrada para estudiantes cuesta 35NOK (unos 4€ y medio, aproximadamente), mientras que la entrada normal son 60NOK, casi 8€. El museo cuenta con los restos de tres barcos, los mejores preservados en Noruega, así como algunos de los restos que se encontraron en las tumbas, y es que estos barcos fueron usado al final como barcos funerarios, encargados de llevar a su inquilino al otro mundo. En el museo también se exponen diversas joyas y herramientas desenterradas en el cementerio vikingo de Borre.

De entre los barcos destaca el barco de Oseberg, conservado prácticamente íntegro y en buenas condiciones. Este barco fue construido en madera de roble y cuenta con algo más de 20 metros de longitud. Fue enterrado en el 834, aunque se piensa que el barco en sí mismo era más antiguo. La madera de la proa y la popa está tallada con motivos decorativos, y se piensa que podía ser llevado por 30 remeros, aunque debido a su fragilidad se piensa que se usaba para trayectos por la costa. En él se encontraron dos esqueletos femeninos, así como un ajuar funerario considerable y restos de caballos y perros. No se sabe con certeza quiénes son las personas enterradas en él, aunque una de las teorías, dada la importancia del ajuar encontrado y de la alta jerarquía que esto implica, es que fue la tumba de la reina Åsa de Agder, la que sería abuela de Harald Fairhair, el primer rey de Noruega. El carro que se encontró es el único completo encontrado hasta la fecha.

Otro de los barcos es el de Gokstad, de finales del siglo XI y desenterrado en 1880. Este barco también está construido mayormente en roble, y tiene algo más de 23 metros de largo, el mayor de los tres expuestos en el museo. Estaba hecho para ser propulsado por 32 remeros. A diferencia del anterior, este sí se diseñó para el mar, y de hecho una réplica suya cruzó el Atlántico saliendo de Bergen, con motivo de la Exposición Universal de Chicago de 1893. En el barco se descubrió el esqueleto de un hombre, y aunque tampoco se sabe quién fue, una de las teorías es que se trata de Olaf Geirstad-Alf. Olaf era el hijo del primer matrimonio de Gudrød el Cazador, quien se acabaría “casando a la fuerza” con Åsa de Agder (la raptó y la violó, tras la negativa de casarse con él), con quien tuvo un segundo hijo, Halfdan el Negro. Por si alguien se lo pregunta, años despueś de tomarla por la fuerza, Åsa se vengó contratando un asesino, que acabó con Gudrød tras una fiesta, y volvió a su tierra natal. En el barco se encontraron también los restos de tres pequeños botes, así como de material hípico y una carpa de madera. Se piensa que parte del ajuar y las armas fueron robadas tiempo atrás. Dos de los tres botes, así como la carpa, se encuentran expuestos en el museo.

Y por último se encuentra el barco de Tune. Este barco se construyó en torno al año 900, también en madera de roble, y fue desenterrado en 1867. Se estima que debía tener unos 22 metros de largo, pero en la actualidad el barco está partido, es el que se encuentra en peor estado de los tres.

Me pareció muy interesante esta visita. El barco de Oseberg es muy impresionante y se encuentra en un estado espléndido de conservación. Hay numerosas explicaciones en distintos carteles, escritos también en inglés, así que podéis interaros de un poco de la historia del descubrimiento de estos barcos, así como de algo de historia vikinga. Los barcos se encuentran bien distribuidos y expuestos, y se puede caminar tranquilamente por alrededor. La exposición de objetos vikingos está bien, aunque es menos espectacular, salvo por excepciones como el carro y alguno más. Por cierto, si tenéis más curiosidad por esta parte de la historia noruega, podéis consultar la Saga de los Ynglings, de donde salen las referencias a estos personajes, como la reina Åsa, Olaf, o Harald Fairhair.

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Paseando por Lindøya

A las puertas del fiordo de Oslo se encuentran varias islas accesibles por barco desde el puerto.  Algunas de estas islas están habitadas, y al pasear por ella uno se encuentra pequeños barcos, las bucólicas casas de madera, y mucha naturaleza rodeada de agua por todos lados. Viajar a estas islas es posible con el mismo ticket de transporte público, así que si por ejemplo compráis el de 24 horas, está incluida la posibilidad de viajar entre las islas (y sin restricción en ese tiempo).

En mi caso, aproveché para hacer un picnic en Lindøya, una de las más grandes. Al parecer sirvió de base para la compañía aérea noruega Det Norske Luftfartrederi, que utilizó Lindøya como base de sus hidroaviones hasta 1920.

Un paseo por una de estas islas es una buena opción para una escapada de picnic en fin de semana si hace buen tiempo. Ya sabéis, una buena comida a la orilla del fiordo, un paseo para bajar la comida mientras uno disfruta de estas sensacionales vistas, y vuelta a casa. Eso fue exactamente lo que hicimos, aunque cuando se fue el sol empezó a hacer bastante frío porque el día estaba nublado, así que corrimos a buscar la parada del barco que nos llevaría de vuelta. Sin más, os dejo con algunas fotos que tomé en Lindøya.


El Parque de Vigeland

Al oeste de Oslo se encuentra el Parque de Vigeland, uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. El nombre lo recibe del creador de las esculturas que adornan el parque, Gustav Vigeland. Estas esculturas (212 en total) representan por lo general actividades cotidianas, como gente corriendo, jugando, etc. Entre ellas destaca especialmente la del “niño enojado” (Sinnataggen), quizá la más conocida del parque, además del Monolito (Monolitten) y la fuente (Fontenen).
Alrededor de la escultura del niño enojado siempre se ve un corro de gente, por lo que hay que dedicar un tiempo a acercarse y a que te toque tu turno para disfrutar de un rato a corta distancia. Personalmente lo encontré ridículo, y preferí hacer una foto al grupito de gente. Dos en uno.
El Parque Vigeland es de acceso gratuito, y suele estar bastante animado. Creo que es una de las visitas más recomendables de la ciudad, ya que al menos presenta algo original y es un paseo agradable si hace un buen día.

La opera de Oslo

Al final de Karl Johans gate aparece el edificio de la estación de trenes y autobuses, y prácticamente al lado de ésta, se encuentra la Ópera de Oslo (Operahuset), en pleno fiordo de Oslo.
Fue inaugurada en 2008, aunque su construcción terminó en 2007, y cubre un área total de 38500 m². El auditorio principal tiene un aforo de 1364 personas, y en ella tiene su casa la Compañía Noruega de Ópera y Ballet (Den Norske Opera & Ballett).
El edificio está recubierto de mármol italiano y granito, y la intención (que consigue) es que parezca un iceberg en medio del fiordo. Además, se puede subir por las rampas y caminar por el techo del edificio, que hace de terraza con unas vistas impresionantes al fiordo y a la ciudad.
En esta última foto se puede apreciar en el monte del fondo la plataforma de salto situada en Holmenkollen, sitio muy famoso en el mundo del esquí. Allí se celebran competiciones desde finales del siglo XIX.
Desde mi punto de vista, la Ópera de Oslo es uno de los imprescindibles de la ciudad, que no son muchos, junto al Ayuntamiento y el Parque Vigeland, del que hablaré en una futura entrada. Si vais por la capital noruega, pasear por el tejado de la Ópera, si hace un día medianamente bueno, y pasar un rato admirando las vistas es una actividad totalmente recomendable y muy relajante.

Catedral de Oslo

Al final de Karl Johans gate se encuentra el recinto de la catedral. La catedral de Oslo (Oslo domkirke), conocida también como catedral de Nuestro Salvador (Vår Frelsers kirke), fue consagrada en 1697 y pertenece a la Iglesia de Noruega. El edificio está construido en ladrillo, y cuenta con una única torre, rematada en una cúpula de bronce, y sigue la misma línea de escultura escandinava que he visto hasta ahora, construcciones en ladrillo bastante sobrias y austeras.
A pesar de que se consagró a finales del siglo XVII, este edificio cuenta con elementos de otras obras anteriores. Entre ellos se encuentra un relieve escultórico del siglo XII situado en la parte baja de la torre, que se cree que proviene de la antigua catedral de San Hallvard, así como las cinco campanas de la torre, pertenecientes a la catedral de la Trinidad, destruida por un incendio. Precisamente para sustituir a esta, se construyó la actual catedral.
El reloj de la torre es de 1718, el más antiguo de Noruega. Los dos colores distintos en la torre se deben a los diferentes ladrillos utilizados, ya que en un principio era más baja y se emplearon ladrillos holandeses. Tras la restauración de 1850, se aumentó la altura y se utilizaron ladrillos rojos.
La catedral de Oslo tiene la categoría de catedral nacional, y se utiliza para ceremonias oficiales del gobierno y la familia real. Cuando estuve allí, a mediados de agosto, se podían ver muchas flores como homenaje a las víctimas de los atentados de Oslo, que tuvo lugar menos de un mes antes. Lo poco que hablaron del tema, en el discurso de bienvenida en la universidad, reafirmaron su determinación de seguir siendo una sociedad multicultural y abierta a todo el mundo, a pesar del dolor que les había producido ese duro golpe.

La fortaleza de Akershus

Justo al lado del ayuntamiento de Oslo se encuentra la fortaleza de Akershus (Akershus festning), así que era el siguiente paso de mi pequeño tour por la capital noruega. Este complejo tiene más de 700 años y ha sufrido a lo largo de los siglos numerosos asedios de los suecos y daneses.
Murallas de la fortaleza, al fondo
A finales del siglo XVI y principios del XVII la zona del castillo y fortaleza se expande notablemente, se adecua el castillo a las técnicas militares del momento, se contruyen nuevos edificios, nuevas murallas, etc.  El diseño actual viene dado por la reconstrucción del castillo medieval a otro de estilo renacentista.
Como curiosidad, a raíz del incendio de Oslo de 1624, el rey Christian IV ordenó que la población se ubicara en las proximidades de la muralla. Así, Akershus se convirtió en la ciudadela de la nueva ciudad de Christiania.
A mediados del siglo XVIII y con la evolución de la tecnología militar, la fortaleza perdió casi toda su relevancia. Cuando se unieron Noruega y Suecia en 1814, perdió su razón de ser y comenzó su desmantelamiento y derribo de murallas exteriores. El complejo albergó entonces varios edificios administrativos, y parte de él se usó también como prisión. Entre finales del XIX y hasta 1960, la fortaleza sufriría una extensa restauración.
El ayuntamiento desde la entrada a la fortaleza
He visto algunas fotos de la fortaleza desde el fiordo, y cuando se ve de forma global el complejo gana mucho en espectacularidad. Me hubiera gustado entrar al castillo, pero había que pagar entrada y en ese momento no quería gastar más dinero (¡hay que vigilar cada corona noruega que se gasta!). Entrar a la fortaleza es gratis.
El castillo como tal no me pareció demasiado impresionante en lo que respecta a su estilo arquitectónico, supongo que al igual que con el palacio real, me siento más atraído por otros diseños más recargados como los del sur de Europa. Pero eso sí, todo el complejo de la fortaleza me pareció una zona bonita para pasear, llena de verde y donde uno puede respirar un poco tranquilo, a pocos pasos del centro neurálgico de la capital y del país.

El ayuntamiento de Oslo

El ayuntamiento de Oslo (Oslo rådhus) es posiblemente uno de los puntos que más me llamó la atención y me sorprendió de esta ciudad. Y eso que a simple vista el edificio no llama demasiado la atención.
El ayuntamiento se encuentra ubicado en las cercanías de la calle Karl Johans gate, sobre la que se articulan gran parte de los edificios administrativos de la ciudad y del país.
La primera piedra del edificio la colocó el rey Haakon VII en 1931, aunque la obra como tal empezaría dos años más tarde. El edificio principal, que se complementaría más adelante con las dos torres, se abrió al uso en 1936. La invasión alemana en 1940 paralizó las obras, que se reanudaron en 1947, inaugurándose el edificio en 1950.
Ayuntamiento de Oslo, desde la pequeña plaza donde tiene la entrada
El 10 de diciembre de cada año, desde 1990, se entrega en el ayuntamiento el premio Nobel de la Paz, así que imagino que ya estarán preparándolo para el evento.
Personalmente me encantó, me parece una visita muy recomendable. Por fuera engaña mucho y da la sensación de ser un edificio muy austero. Sin embargo, ya desde el exterior se pueden apreciar algunos detalles interesantes, como los cuadros/esculturas en madera de los pasillos laterales donde aparece representada mucha información de la mitología nórdica, así como la fuente de los cisnes o el bonito reloj astronómico de la fachada principal.
 Detalle de uno de los cuadros, donde sale Odín sobre su caballo de ocho patas, Sleipnir
Entrar en el ayuntamiento no cuesta dinero. Nada más entrar se accede a una sala bastante espaciosa y  llena de luz, con murales por todos sitios. Las vistas desde el ayuntamiento de los alrededores no tienen desperdicio tampoco.
Interior del ayuntamiento
 Mirando en la otra dirección
Fuente en la sala
Detrás del ayuntamiento se encuentra un parque por el que merece la pena pasear o descansar un rato. Las vistas al fiordo, el paso del tranvía o las diversas fuentes y estatuas, ayudan a resaltar el exterior del edificio, que de por sí no es muy destacable.
La otra cara del ayuntamiento, con el tranvía al fondo
Paseando por el parque
Otra vista del ayuntamiento
Un pequeño descanso antes de continuar al siguiente destino…