noruega

Hitra

Además de Oslo, Hitra fue la única excursión que hice en Noruega. Y esta fue aquella en la que pude vislumbrar un poco de lo que es la Noruega de los fiordos, aunque no fuera en los más conocido, pudiendo conocer algo de la parte menos cosmopolita del país. Hitra es la séptima isla en tamaño de Noruega, y está situada en el fiordo de Trondheim, aunque ya a las puertas del Mar del Norte. La población apenas supera los 4000 habitantes, aunque es una isla de considerable tamaño. Para llegar a ella cogimos un ferry de la compañía Kystekspressen desde Trondheim, que atravesó el fiordo y nos dejó en la localidad de Sandstad, en el sureste de la isla, cerca de dos horas después.

Como casi todo en Noruega cuando uno quiere ver naturaleza, se pueden hacer varias rutas por la isla, pero como mínimo se hace necesario usar una bicicleta, y es recomendable un coche. Nuestros medios no incluían nada de eso, así que no pudimos hacer mucho más que merodear por esa zona de la isla hasta que llegase la hora de volver. Esto no fue particularmente fácil, puesto que los senderos para peatones no eran demasiados y había que meterse en la carretera si se quería salir de la zona, y aunque no hay mucho tráfico no es una idea agradable.

A pesar de que no pudimos movernos mucho por la isla, ya en la pequeña región en la que estuvimos pudimos apreciar la majestuosidad del paisaje noruego. Prácticamente en cada rincón se aprecian escenas dignas de bucólicas postales, se respira en el ambiente una gran paz y tranquilidad. El paisaje está salpicado de pequeños lagos, islas que rodean a la principal y mucho verde. Destaca la presencia en la isla de una gran comunidad de ciervos, la mayor en todo el norte de Europa se encuentra aquí, y nosotros tuvimos la suerte de toparnos con ellos cerca del pueblo. Tras unas cuantas horas paseando y fotografiando, volvimos a tomar el ferry de vuelta a Trondheim, llegando por la tarde-noche. Es una excursión perfecta para pasar el día. Os dejo sin más con algunas fotos que tomé allí.

Con esta entrada despido a Noruega (espero que por el momento), ya no tengo nada más que enseñaros de mi estancia allí durante el 2011. Espero que os haya gustado, ciertamente es un país que recomiendo ver. Yo estoy deseando volver 🙂


Queso nøkkel

El queso nøkkel es un queso noruego elaborado a partir de leche de vaca y que se deja madurar durante tres meses. Este queso al parecer es una variante del Leyden holandés, y se elabora en Noruega desde el siglo XVIII.

El aspecto de la pasta se debe a que este queso lleva comino y clavo, dos especias que le aportan un toque peculiar a este queso, distinguiéndolo de otros quesos suaves como el Norvegia. Personalmente encontré un sabor diferente a lo que estaba acostumbrado hasta ahora, ya que me parece recordar que no había probado quesos con especias antes. No es un queso para tomar únicamente con pan, pero sí le puede aportar un toque especial como acompañante de alguna otra comida, y aunque no sea uno de los quesos más ricos que he probado, sí ha sido al menos uno de los más originales de los que he comido hasta el momento.


Museo de los Barcos Vikingos, en Oslo

Este fue el único museo que visité durante mi corta estancia en la capital noruega. El Museo de los Barcos Vikingos se encuentra en Bygdøy, una pequeña península al oeste de Oslo, a apenas 10-15 minutos del centro. Se puede llegar por bus o también por barco, si no recuerdo mal. La entrada para estudiantes cuesta 35NOK (unos 4€ y medio, aproximadamente), mientras que la entrada normal son 60NOK, casi 8€. El museo cuenta con los restos de tres barcos, los mejores preservados en Noruega, así como algunos de los restos que se encontraron en las tumbas, y es que estos barcos fueron usado al final como barcos funerarios, encargados de llevar a su inquilino al otro mundo. En el museo también se exponen diversas joyas y herramientas desenterradas en el cementerio vikingo de Borre.

De entre los barcos destaca el barco de Oseberg, conservado prácticamente íntegro y en buenas condiciones. Este barco fue construido en madera de roble y cuenta con algo más de 20 metros de longitud. Fue enterrado en el 834, aunque se piensa que el barco en sí mismo era más antiguo. La madera de la proa y la popa está tallada con motivos decorativos, y se piensa que podía ser llevado por 30 remeros, aunque debido a su fragilidad se piensa que se usaba para trayectos por la costa. En él se encontraron dos esqueletos femeninos, así como un ajuar funerario considerable y restos de caballos y perros. No se sabe con certeza quiénes son las personas enterradas en él, aunque una de las teorías, dada la importancia del ajuar encontrado y de la alta jerarquía que esto implica, es que fue la tumba de la reina Åsa de Agder, la que sería abuela de Harald Fairhair, el primer rey de Noruega. El carro que se encontró es el único completo encontrado hasta la fecha.

Otro de los barcos es el de Gokstad, de finales del siglo XI y desenterrado en 1880. Este barco también está construido mayormente en roble, y tiene algo más de 23 metros de largo, el mayor de los tres expuestos en el museo. Estaba hecho para ser propulsado por 32 remeros. A diferencia del anterior, este sí se diseñó para el mar, y de hecho una réplica suya cruzó el Atlántico saliendo de Bergen, con motivo de la Exposición Universal de Chicago de 1893. En el barco se descubrió el esqueleto de un hombre, y aunque tampoco se sabe quién fue, una de las teorías es que se trata de Olaf Geirstad-Alf. Olaf era el hijo del primer matrimonio de Gudrød el Cazador, quien se acabaría “casando a la fuerza” con Åsa de Agder (la raptó y la violó, tras la negativa de casarse con él), con quien tuvo un segundo hijo, Halfdan el Negro. Por si alguien se lo pregunta, años despueś de tomarla por la fuerza, Åsa se vengó contratando un asesino, que acabó con Gudrød tras una fiesta, y volvió a su tierra natal. En el barco se encontraron también los restos de tres pequeños botes, así como de material hípico y una carpa de madera. Se piensa que parte del ajuar y las armas fueron robadas tiempo atrás. Dos de los tres botes, así como la carpa, se encuentran expuestos en el museo.

Y por último se encuentra el barco de Tune. Este barco se construyó en torno al año 900, también en madera de roble, y fue desenterrado en 1867. Se estima que debía tener unos 22 metros de largo, pero en la actualidad el barco está partido, es el que se encuentra en peor estado de los tres.

Me pareció muy interesante esta visita. El barco de Oseberg es muy impresionante y se encuentra en un estado espléndido de conservación. Hay numerosas explicaciones en distintos carteles, escritos también en inglés, así que podéis interaros de un poco de la historia del descubrimiento de estos barcos, así como de algo de historia vikinga. Los barcos se encuentran bien distribuidos y expuestos, y se puede caminar tranquilamente por alrededor. La exposición de objetos vikingos está bien, aunque es menos espectacular, salvo por excepciones como el carro y alguno más. Por cierto, si tenéis más curiosidad por esta parte de la historia noruega, podéis consultar la Saga de los Ynglings, de donde salen las referencias a estos personajes, como la reina Åsa, Olaf, o Harald Fairhair.


Paseando por Lindøya

A las puertas del fiordo de Oslo se encuentran varias islas accesibles por barco desde el puerto.  Algunas de estas islas están habitadas, y al pasear por ella uno se encuentra pequeños barcos, las bucólicas casas de madera, y mucha naturaleza rodeada de agua por todos lados. Viajar a estas islas es posible con el mismo ticket de transporte público, así que si por ejemplo compráis el de 24 horas, está incluida la posibilidad de viajar entre las islas (y sin restricción en ese tiempo).

En mi caso, aproveché para hacer un picnic en Lindøya, una de las más grandes. Al parecer sirvió de base para la compañía aérea noruega Det Norske Luftfartrederi, que utilizó Lindøya como base de sus hidroaviones hasta 1920.

Un paseo por una de estas islas es una buena opción para una escapada de picnic en fin de semana si hace buen tiempo. Ya sabéis, una buena comida a la orilla del fiordo, un paseo para bajar la comida mientras uno disfruta de estas sensacionales vistas, y vuelta a casa. Eso fue exactamente lo que hicimos, aunque cuando se fue el sol empezó a hacer bastante frío porque el día estaba nublado, así que corrimos a buscar la parada del barco que nos llevaría de vuelta. Sin más, os dejo con algunas fotos que tomé en Lindøya.


Queso norvegia

El queso norvegia al parecer fue el más vendido en Noruega durante el 2007. Es un queso de vaca que se madura durante 7 meses, y que parece tener su ascendencia en el gouda holandés. Se puede encontrar con facilidad en los supermercados, tanto en forma de cuña como en bloques precortados para sandwiches.

Ciertamente encontré este queso a montones en todos los super, y además fue el primero que compré y probé, aunque al final no resultó siendo de mis favoritos. Tiene un sabor bastante suave, y a mi me gustan más los quesos fuertes, viejos. Tiene su utilidad para sandwiches, que era para lo que lo compré. Aunque incluso para tal fin prefería utilizar el Jarlsberg, que tenía un sabor más característico. No es un mal queso, pero desde luego para mi gusto pasó casi desapercibido y apenas lo compré, por lo extremadamente sencillo que es. Al parecer se usa bastante en cocina, ya que se funde bastante bien.

Aquí iba a dar buena cuenta de un poco de pan y queso y un sandwich de jamón y queso, una cena ligera. En esta última foto se puede apreciar que el de arriba es otro queso, pero de ese ya os hablaré otro día, así como de los diferentes tipos de pan que hay 😉


Jarlsberg, uno de los quesos noruegos mas famoso

El queso Jarlsberg es posiblemente el queso más conocido fuera de Noruega, estando en el primer lugar de los quesos importados en Estados Unidos.
Se elabora con leche de vaca. Presenta en su forma una clara similitud con el queso Emmental, introducido en la región algunos años antes del inicio de su producción, a mediados del siglo XIX. Posteriormente se dejó de producir. Sin embargo, a mediados del siglo XX el agrónomo Ola Martin Ystgaard redescubrió la receta, reanudándse la producción en 1960.
Es uno de los quesos que más me gustó, junto al queso marrón. No es un queso de sabor fuerte, pero presenta un sabor más marcado que otros quesos similares usados para sandwiches, por lo que lo prefería a los demás.
Se encontraba a la venta tanto en cuñas como loncheado. Yo lo compraba de esta última forma, puesto que lo usé fundamentalmente para hacer sandwiches. No obstante, dado que tiene más sabor que otros quesos similares de los que ya hablaré, también es una opción para tomar como aperitivo.

El Parque de Vigeland

Al oeste de Oslo se encuentra el Parque de Vigeland, uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. El nombre lo recibe del creador de las esculturas que adornan el parque, Gustav Vigeland. Estas esculturas (212 en total) representan por lo general actividades cotidianas, como gente corriendo, jugando, etc. Entre ellas destaca especialmente la del “niño enojado” (Sinnataggen), quizá la más conocida del parque, además del Monolito (Monolitten) y la fuente (Fontenen).
Alrededor de la escultura del niño enojado siempre se ve un corro de gente, por lo que hay que dedicar un tiempo a acercarse y a que te toque tu turno para disfrutar de un rato a corta distancia. Personalmente lo encontré ridículo, y preferí hacer una foto al grupito de gente. Dos en uno.
El Parque Vigeland es de acceso gratuito, y suele estar bastante animado. Creo que es una de las visitas más recomendables de la ciudad, ya que al menos presenta algo original y es un paseo agradable si hace un buen día.