la vera

Valverde de la Vera

Además de Cuacos de Yuste y Garganta La Olla, el último pueblo que visitamos en la región fue Valverde de la Vera. En este pequeño pueblo viven menos de 600 habitantes y es una buena muestra del típico pueblecito de la región, con su plaza y su fuente de cuatro chorros (omnipresente en todos los pueblos), y sus balcones de madera. Este quizá es uno de los pueblos más conocidos de la zona y de Extremadura en general, al celebrarse en Semana Santa la celebración conocida como “Los Empalaos“, que siempre sale en los telediarios.

Lo más bonito del pueblo es el conjunto visual que ofrecen sus balcones de madera y la tranquilidad que se respira en sus calles; caminar y perderse por esas callejuelas de piedra donde asoman árboles y plantas a cada paso y se producen esas mezclas de colores es una experiencia de lo más relajante. Realmente el tiempo parece fluir a otro ritmo aquí, alejado del estrés de la vida en las grandes ciudades. Subiendo por las callejuelas se puede llegar a los restos del castillo de los Condes de Nieva, del que queda más bien poco y que se remonta a los siglos XIII-XIV. Aunque el castillo se encuentre en ruinas y solo quede visible parte de una torre, merece la pena subir hasta aquí para ver los tejados del pueblo y las vistas de la región de La Vera.

De regreso del castillo nos paramos en el mesón de la foto que sale a continuación, donde pudimos merendar unos riquísimos buñuelos con miel acompañados de un chocolate caliente, que compensó el fresco y la lluvia que hacía en la calle y nos permitió reponer fuerzas antes de volver a Alcalá. Valverde de la Vera es un pueblo pequeño pero pintoresco, que bien merece la pena dedicarle un par de horas para pasear y tomar algo, como parte de una ruta más larga para conocer la región.

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Cuacos de Yuste: monasterio y cementerio alemán

Cuacos de Yuste es una pequeña población de La Vera, donde viven menos de 1000 habitantes. Es un tranquilo pueblo que tiene cierta fama porque en sus inmediaciones se encuentra el Monasterio de Yuste, lugar de reposo y fallecimiento del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Dado su enclave, Cuacos de Yuste fue el lugar elegido para descansar de la anterior visita a Trujillo y reponer fuerzas para la ruta por La Vera, de la que ya os avancé un poco en la entrada de Garganta la Olla. Por la noche disfrutamos de un pequeño paseo por las callejuelas del pueblo, que guardan bastante encanto.

En la carretera que va de Cuacos a Garganta la Olla se encuentra el Monasterio de Yuste. Este data de principios del siglo XV, y acogió posteriormente a la orden de San Jerónimo, de naturaleza contemplativa. Dos años antes de morir, Carlos I decide abdicar y llevar una vida monástica en este lugar, que tuvo que realizar reformas para acogerle a él y a la corte que traía. Siglos después, el monasterio sufrió daños provocados por un incendio durante la Guerra de la Independencia y por el abandono causado por la desamortización de Mendizábal. No fue hasta hace poco (1949) que comenzó su restauración y posteriormente su declaración como Patrimonio Nacional.

Capilla del monasterio

Entrada a la residencia de Carlos I

Personalmente, encontré la visita decepcionante. Igual tuvo que ver el precio, que considero bastante caro para lo que ofrece (9 euros) o el mal tiempo que había, pero no me resultó una visita especialmente llamativa. Y más por 9€… No recuerdo si dejaban hacer fotos o no en el interior, pero si no tengo ninguna y dejaban, es que tampoco me pareció interesante. El edificio está en buenas condiciones, se nota que ha sido restaurado hace muy poco, pero no encontré nada especialmente destacable, es muy austero. Lo mejor sin duda son las vistas de La Vera desde aquí, y aunque no fue nuestro caso, la posibilidad de llegar al monasterio realizando una ruta senderista desde Cuacos o Garganta la Olla, que visto los paisajes desde luego puede merecer la pena.

Desde el pórtico de la entrada

Vistas desde el monasterio

También en las cercanías está otro punto de interés de esta región: el cementerio alemán. Este cementerio se inaugura en 1983 con la intención de recoger todos los restos de soldados alemanes muertos en territorio español durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial en un único sitio. De este sitio destacan todas las cruces iguales en el suelo, granito sobre verde, siendo llamativo por lo inusual de un cementerio de estas características en España. La entrada es gratuita y no creo que os encontréis con mucha gente, ya que no está muy anunciado.


Ruta por la Vera: Garganta la Olla

Además de Cáceres y Trujillo, la ruta por Extremadura la completamos visitando la comarca de la Vera, al norte de Cáceres. Está situada en la frontera con Castilla y León, separada de esta por la Sierra de Gredos, por lo que se encuentra en una región más o menos montañosa. Aunque la visitamos a principios de mayo, todavía quedaban restos de nieve en las cimas de las montañas de la zona,  y de hecho nevó a una altitud ligeramente superior a la que nosotros nos encontrábamos.

Teniendo la base de operaciones en Cuacos de Yuste, lugar conocido por ser donde el emperador Carlos I decidió pasar sus últimos días y de cuyo monasterio os hablaré en la siguiente entrada, el primer pueblo que visitamos fue Garganta la Olla. Este cuenta con poco más de 1000 habitantes y se encuentra a unos 13 kilómetros de Cuacos de Yuste, dejando a mitad de camino el monasterio. Los orígenes de los asentamientos en esta zona se remontan a los pueblos íberos, llegando a existir un par de monasterios en época visigoda, aunque ahora están derruidos y solo queda un pintoresco pueblecito en las faldas de la montaña.

Vista general de Garganta la Olla

Plaza principal del pueblo

Más casas del pueblo

Eso sí, el enclave es fantástico, ya que por esta región aparecen numerosas gargantas producidas por el río Tiétar. La que nosotros visitamos fue la Garganta Mayor, un poco antes de llegar al centro del pueblo, junto a un puente. Se puede dar un pequeño paseo por los alrededores de la garganta, y estoy seguro que posiblemente haya varias rutas que partan del pueblo para ver el resto de ellas, ya que hay varias en la zona, pero ese día teníamos que visitar muchos sitios más, así que nos contentamos con disfrutar de la parte más cercana al puente, en la que se puede ver una pequeña cascada y piedras erosionadas. A pesar de que había pasado algunas vacaciones en las Hurdes, el Jerte o el valle del Ambroz, no había estado todavía por la Vera. Posiblemente esta región cuente con menos fama que las anteriores, fundamentalmente las dos primeras, pero se puede disfrutar de buenos paisajes llenos de montes y ríos, y temperaturas muy agradables; y por supuesto, al ser una zona menos agobiada por el turismo se puede ir más tranquilo a todos sitios.

Garganta Mayor

Paisaje de la Vera

Puente viejo en las cercanías

Curiosamente, esta región de la Vera es rica en cuentos y leyendas mitológicas, entre las que destaca la de la Serrana de la Vera, una mujer que tras cancelarse su matrimonio se fue al monte a vivir y mataba a los hombres con los que se acostaba. Cuenta con su propia estatua en un mirador desde donde se aprecia todo el pueblo (la primera foto está sacada desde ahí). Si os gusta pasear por los montes y disfrutar de rutas para visitar gargantas, puentes medievales y pueblos pintorescos, es un buen destino, y además es de un acceso relativamente sencillo para lo que suelen ser este tipo de pueblos perdidos en los montes. Y además, tomar algo en una cafetería os resultará sorprendentemente barato.

La Serrana de la Vera, vigilando el pueblo