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Palazzo Vecchio

Llegando hasta la fachada de la basílica de Santa Maria del Fiore y continuando a la derecha por la via dei Calzaiuoli, se llega a la Piazza della Signoria, en pleno corazón de la Florencia medieval. Y en ella se encuentra otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, el Palazzo Vecchio. Lógicamente, su nombre original no era Palacio Viejo (hubiera sido gracioso), sino Palacio Nuevo y fue la residencia de Cosme I de Medici, que pertenecía a una de las familias más importantes de la época. Su construcción terminó a principios del siglo XIV, y en la actualidad se utiliza como museo, en el que se puede encontrar pinturas de Michelangelo, así como mapas y mobiliario de la época.

Al llegar a la plaza lo primero que destaca del palacio es su torre, de 95 metros de altura, puesto que el resto de la construcción es muy sobria, dando la impresión de fortaleza. Al parecer la torre sirvió como prisión, además de como puesto de vigilancia de los alrededores. A los pies del palacio se encontraba la escultura del David de Michelangelo, mientras que hoy día se puede ver una réplica. El palacio domina toda la plaza con su presencia, ya que aunque de aspecto sobrio es bastante espectacular cuando se compara con el resto de edificios.

El lema de Florencia: “Gente, gente everywhere”

La torre del Palazzo Vecchio

Al igual que con el resto de lugares no entramos al museo Palazzio Vecchio, puesto que hubiera supuesto dedicar algún par de horas a recorrerlo en condiciones. Pudimos ver la réplica de la estatua del David a la entrada, muy interesante, así como acceder al patio del palacio, donde ya se puede vislumbrar la majestuosidad de un edificio que por fuera no llamar particularmente la atención. Por dentro es otra cosa, las filigranas y detalles esculpidos en las columnas, las paredes ricamente decoradas con pinturas y la fuente y plantas le dan un toque de frescura al patio. Pasado este se llega a una zona más austera otra vez, donde se compran los billetes para el museo; por las fotos que he visto, parece bastante interesante, habrá que apuntarlo para una futura visita.

Ya os podéis imaginar también cómo estaban los alrededores de la Piazza della Signoria, con cafeterías y un movimiento constante de gente por todos lados. Sin embargo, si tenéis suerte y encontráis un hueco libre, es bastante agradable sentarse en la zona porticada con las réplicas de esculturas. Eso sí, no vayáis con comida, puesto que los guardas vigilan incansablemente para que nadie entre con un bocata o haga el tonto con las esculturas. Pero es un buen sitio para descansar un rato, mirar gran cantidad de arte condensado en unos cuantos cientos de metros cuadrados y prácticamente al aire libre, y observar el ir y venir de la gente, mientras algún músico toca algo en los alrededores.

Escultura de Perseo y Medusa, que según nos comentaron sí es original

Otro punto de interés, justo al lado del palacio (a la derecha de la entrada), es la Galeria Uffici (Galleria degli Uffizi), otro palacio-museo propiedad de los Medici y que ahora alberga su colección de obras de arte. El exterior del edificio está decorado por diversas esculturas de personalidades famosas de la historia de Italia, y da a un arco que desemboca en el río Arno, donde se pueden disfrutar de unas estupendas vistas de la otra orilla de la ciudad, y del Ponte Vecchio. Pero de este último os hablaré más adelante… 🙂

Río Arno y vistas de Florencia


Basílica de Santa Maria del Fiore

Después de pasar fugazmente por la iglesia de Santa Maria Novella, continuamos por la via dei Branchi en dirección a uno de los lugares más importantes de Florencia: la basílica de Santa Maria del Fiore. Comenzó a construirse a finales del siglo XIII, en pleno apogeo de la ciudad, con gran presencia en el mundo en aquel momento. Para ello se escogió la ubicación de otro templo, que estaba en un estado muy precario, y el poder económico de la ciudad y las ganas de superar a las ciudades vecinas Pisa y Siena hicieron el resto. Cuando se construyó pasó a ser la mayor catedral de Europa, aunque actualmente está en el quinto lugar.

Se podría hablar largo y tendido sobre esta basílica y el conjunto en el que se enmarca en la Piazza del Duomo desde un punto de vista artístico: de la impresionante cúpula de Brunelleschi, que se eleva hasta casi 115 metros, que contiene más de 4 millones de ladrillos y a la que se puede subir por 8€; de su fachada, de un mármol resplandeciente en tres colores (blanco, verde y rosado) donde se encuentran además numerosos detalles arquitectónicos que merecerían pararse en detalle, como los rosetones o esculturas; del baptisterio de san Juan y sus Puertas del Paraíso (aunque las que se vean sean una réplica); o del elegante campanario que se alza sobre la ciudad. Pero esa es una titánica tarea que se escapa de los objetivos (y habilidades) de este blog.

Baste decir que el conjunto arquitectónico que se aprecia en la Piazza del Duomo es impresionante, una de esas obras de arquitectura de la humanidad que merece la pena ser preservada a través de los siglos. Y eso es algo que la gente aprecia, desde todas las partes del mundo. Oleadas de personas andan por la plaza, que es un hervidero de gente entrando y saliendo de la basílica, tomando fotos, apostándose delante de las puertas del baptisterio, comprando regalos en los puestos que hay en la plaza…

Es una pena no poder disfrutar con un poco más de tranquilidad en este lugar tan imprescindible de Florencia, pero es inevitable, el precio a pagar. La pena (egoístamente hablando) es que muchas veces esto dificulta buscar un buen rincón para sacar fotos o pararse un rato, ya que los pequeños empujones son frecuentes, lo que resulta algo agobiante. Y lamentablemente, tampoco tuve ocasión de entrar. Como conté anteriormente, mi visita a Florencia fue relámpago, así que teníamos muchas cosas que ver y muy poco tiempo, así que no pudimos parar con tranquilidad.

Aunque en la plaza destacan de manera especial la basílica, el baptisterio y el campanario, existen varios palacios y edificios que también merecen un rato de nuestra atención. Y seguro que también merece una visita el Museo dell’Opera di Santa Maria del Fiore, donde se exponen varios de los objetos originales de la catedral y baptisterio, y que también tengo apuntado para otra ocasión que visite Florencia con más calma. En definitiva, la Piazza del Duomo de Florencia es un enclave imprescindible en cualquier visita a la capital toscana, en la que uno puede dedicar varias horas para conocer muchos de los rincones y edificios emblemáticos allí ubicados.


Iglesia de Santa María Novella

Nada más llegar a Florencia a la estación de tren de Santa María Novella, de los primeros edificios que uno puede encontrarse que destaque sobre los demás, si no el primero, es la iglesia de Santa María Novella. Este templo cristiano se construyó en el siglo XI, sobre un antiguo oratorio. La iglesia que se construyó en este lugar fue ampliada posteriormente, terminando las obras principales dos siglos después.

Pero la cara que ofrece a la estación de tren no es lo más interesante, sin duda alguna; no es una mala vista, pero no es la más impresionante. Lo que más me llamó la atención, a medida que pasábamos por la calle adyacente, eran los laterales de la iglesia, en mármol y mostrando una sucesión de arcos. Teniendo en cuenta la pared de ladrillos que había visto desde la estación de tren, realmente no me esperaba esa decoración en un lateral.

Pero lo mejor se encuentra al llegar a la plaza, cuando uno ve cómo asoma una bonita fachada de mármol, principalmente blanco y verde, muy bien cuidada. Su construcción finalizó en el siglo XV, y es una buena muestra del estilo renacentista del que está impregnado toda la ciudad. Lamentablemente y como ya os comenté en la entrada anterior de Florencia, teníamos muy poco tiempo y no nos paramos mucho. Fue una pena no entrar, porque por las fotos que he visto parece que el interior merece bastante la pena también. Igual para otra visita a Florencia, en un futuro…


Florencia

Como parte de mi breve visita a Pisa en mayo, un día nos acercamos a visitar Florencia. Y es que estando tan cerca, ¡cómo no aprovechar la oportunidad de pasar el día en una de las ciudades más míticas de Europa! De hecho iba a dedicarle solo esta entrada, pero repasando las fotos creo que sería un auténtico crimen intentar condensar todo en una entrada, así que como es habitual, dedicaré más a otros sitios concretos de la ciudad, como la catedral o el Palazzo Vecchio.

Florencia se sitúa en la región de la Toscana, a apenas 1 hora en tren de Pisa, y cuenta con unos 370000 habitantes, aunque su área metropolitana congrega a millón y medio de personas. Fue uno de los centros culturales, comerciales y financieros más importantes de la Edad Media, y se dice que es la cuna del Renacimiento. Sería imposible abarcar toda la apasionante historia de esta ciudad aquí, así que no comentaré mucho más, os emplazo a leer las fuentes correspondientes.

Llegamos en tren por la mañana a la estación de Santa Maria Novella, bajo un sol de justicia. La primera idea era obvia: visitar la catedral de Santa Maria del Fiore, así que hacia allí nos dirigimos, encontrándonos por el camino con otros interesantes edificios, como la iglesia que dio nombre a la estación, Santa María Novella. Llegar desde esta estación hasta la Piazza del Duomo es muy sencillo: de la estación se va a la iglesia, que da a la misma plaza de la estación, y en la plaza de la iglesia se toma la vía dei Branchi, todo recto, y desemboca a la catedral. La fachada que sale en la siguiente foto de la iglesia no es la que da a la estación, ojo.

Iglesia de Santa Maria Novella

Y al llegar a la catedral es la marabunta. Gente por todas partes, cada rincón de la Piazza del Duomo está ocupado por alguien, lo que llega a ser algo agobiante. Eso sí, a pesar de todo la vista de la fachada principal de la catedral es impresionante, y bien merece una visita a la ciudad. Impresiona su altura, el detalle de la decoración, el campanario, el baptisterio, la enorme cúpula de la catedral… Apabullante. Si conseguís haceros un hueco, no os cansaréis de sacar fotografías o simplemente admirar el espectáculo de esta construcción.

Baptisterio, catedral y cúpula en la Piazza del Duomo

Catedral de Santa Maria del Fiore

Edificio en la Piazza del Duomo

Si desde la Piazza del Duomo se toma la Vía del Calzaiouli, se llega directamente hasta la Pizza della Signoria, donde se encuentra el Palazzo Vecchio. Este es bastante sobrio por fuera, aunque no quita que sea también bastante imponente, y además guarda algunos detalles bastante bonitos por dentro, como su recibidor. Por no hablar de las esculturas. Dejando el Palazzo a la espalda y el pequeño soportal de esculturas a mano derecha, se sigue por una calle que luego desemboca a la Vía por Santa María, que lleva a su vez al Ponte Vecchio. Pero si en vez de seguir por ahí llegaís hasta la fachada del Palazzo y giráis a la derecha, entraréis en la Piazzale degli Uffizi, donde se encuentra una galería de estatuas y el Palacio de los Uffizi, actual museo.

Callejeando por el casco histórico de Florencia: gente, gente por todas partes…

Esculturas en la Piazza della Signoria

Palazzo Vecchio

Ponte Vecchio

Con esto, un alto para comer en uno de los múltiples puestos que hay por el casco antiguo de la ciudad y un paseo por sus callejuelas, disfrutando de un buen gelato, se terminó la visita relámpago a Florencia. Apenas estuvimos unas 6 horas, por lo que no pudimos entrar a museos o incluso a la catedral o iglesias, lo que requeriría por lo menos 2 días. Esto no fue más que un recorrido express por la ciudad, pero bueno, igual para una futura visita…

Callejuelas más tranquilas de Florencia…

…y otras más llenas de gente

Rincón tranquilo en Florencia


Pisa

En mayo realicé un pequeño viaje a Italia, donde visité un par de ciudades en la Toscana. Aunque me encantaría realizar un viaje diferente por esta región, en esta ocasión visité dos de las ciudades más grandes de la zona: Pisa y Florencia. Dejaré el otro viaje, más centrado en visitar los pueblos característicos de esta región italiana, para una futura visita. La primera ciudad en la que estuve y donde me alojaba fue Pisa. Cuenta actualmente con casi 90 mil habitantes, y tuvo una gran importancia durante los siglos X al XIV, como potencial naval. Posteriormente pasó a ser controlada por Florencia, lo que según me dijeron explica el pique entre las dos ciudades, aunque parece que Pisa mantiene una rivalidad con el resto de ciudades importantes de la zona, como Livorno o Genova.

Edificios a la orilla del río Arno

Callejeando por el centro de Pisa

Lo más destacable es la Piazza dei Miracoli, que aloja el conjunto de la torre con la catedral y el baptisterio, y que sin duda es lo más llamativo de esta ciudad. La catedral comenzó a construirse en el siglo XI, y por fuera es bastante bonita, muy diferente a las catedrales castellanas a las que estaba acostumbrado, y con ciertas reminiscencias islámicas. Al parecer el interior merece la pena también, pero no pude visitarlo por falta de tiempo. Como curiosidad, la catedral también está inclinada, aunque no tanto como la torre. Y es que la torre de Pisa es la verdadera estrella de la ciudad; y lo saben, por eso cobran 15€ por subir (17€ con reserva), lo que me parece muy caro, por lo que me contenté con verla desde el suelo. Es el campanario de la catedral, y se comenzó a construir a finales del siglo XII, comenzando a inclinarse por un problema con los cimientos al poco tiempo. Intentaron compensar la inclinación, hecho que se puede apreciar en los distintos pisos de la torre, dándole una forma curva, y fue reabierta recientemente tras realizar un trabajo de mantenimiento para impedir que se siga inclinando. En la plaza también se puede ver el baptisterio, el más grande de Italia y que terminó de construirse en el siglo XIV, y el camposanto, terminado en el siglo XV y que alberga unas 600 lápidas, así como varios sarcófagos de época romana. Pasear por la plaza es gratuito (¡menos mal!), pero para entrar al resto de monumentos hay que pagar, pudiendo comprar entradas combinadas para varios monumentos. Desgraciadamente, no tuve tiempo para entrar a ninguno de los monumentos que me interesaban, me tuve que contentar con verlos por fuera, y esto por lo menos es básico si visitáis Pisa.

Catedral de Pisa

Catedral y baptisterio, con la torre al fondo

La torre inclinada de Pisa

Al pie de la torre

Hora punta en la Piazza dei Miracoli

Panorámica general

También es remarcable la Piazza dei Cavalieri, antiguo centro político de la ciudad y que alberga algunos edificios bastante bonitos, como el Palazzo della Carovana, que ahora acoge a la Scuola Normale Superiore, o la iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri, construida para los caballeros de la orden de san Esteban, fundada en el siglo XVI por los Medici para combatir a los sarracenos en el Mediterráneo. Por desgracia, la plaza estaba totalmente en obras, así que no invitaba mucho a disfrutar de su conjunto, pero sí que pude apreciar la belleza de estos edificios.

El palacio y la iglesia (al lado a la derecha) en la Piazza dei Cavalieri

Un rincón de Pisa…

Terrazas y casas en el centro

El resto no es especialmente destacable, aunque no obstante el centro es bastante pintoresco, con sus casas pintadas de distintos colores, las terrazas con gente tomando algo y las colas para disfrutar de un refrescante helado. Esto último os lo recomiendo sin dudar, si encontráis una buena heladería (que reconoceréis por el tamaño de la cola), parad un rato y disfrutad de un buen helado, y si además el día está caluroso, tanto mejor. Pisa es una ciudad bastante acogedora para dar un paseo, sentarse y tomar un café o un helado, o salir a cenar algo (impresionantes las cartas de tres páginas de pizzas…), si uno aguanta la oleada de vendedores ambulantes que acosa cansinamente a la gente. Si queréis visitar la ciudad, creo que un día es el tiempo justo para verla, se puede disfrutar de la Piazza dei Miracoli, la Piazza dei Cavalieri, ver algún museo si queréis y tomar algo por sus calles. Es por tanto una buena opción para incluir en una ruta, pero no como destino único.