gastronomía

Queso Castelo Branco

Vamos con el primer queso portugués para la sección de Quesos del Mundo, en este caso se trata del queso Castelo Branco, llamado así por producirse en el distrito de mismo nombre. Este queso es Denominación de Origen Protegida.

El queso de Castelo Branco se produce con leche de oveja y se deja madurar un mínimo de 40 días. Al final se tiene un queso con una pasta blanco-amarillenta con algunos orificios pequeños. Para cuajar el queso se utiliza un caldo obtenido a partir del cardo, algo que también se realiza con otros quesos españoles como la Torta de la Serena o la Torta del Casar.

Y la verdad es que estos quesos tienen un gran parecido, no únicamente por utilizar cardo para cuajar la leche. El Castelo Branco se parece a los dos quesos españoles en su forma y en su sabor, quizá algo más a la Torta de la Serena, al menos el que he probado. Es suave aunque se nota que tiene un sabor propio, y aunque lo he comido de la forma que veis en la foto, estoy convencido que sacándolo un par de horas antes se le puede quitar la corteza de la parte superior y untarlo en pan directamente, al igual que con las tortas. Si os gustan estas, especialmente la de la Serena, creo que disfrutaréis del Castelo Branco. Yo por lo menos voy a disfrutar bastante.

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Trujillo y la Feria del Queso

Uno de los motivos para realizar la ruta por Extremadura fue visitar Trujillo aprovechando la Feria del Queso que se realiza anualmente en dicha localidad extremeña sobre el mes de mayo. Esta ciudad fue cuna de personajes históricos como Francisco Pizarro, Francisco de Orellana o Diego García de Paredes, y actualmente cuenta con una población que ronda los 10000 habitantes. Sin duda uno de los puntos que más destacan de la ciudad es su castillo, visto desde la autovía que conecta Badajoz (y Lisboa) con Madrid, pero no es el único edificio pintoresco, ya que la Plaza Mayor muestra también un conjunto de palacios medievales bastante bonitos y que bien merecen una visita si estáis por la zona.

Salimos de Cáceres por la mañana y llegamos en un rato a Trujillo, ya que solo las separan 47 kilómetros. Cuando llegamos ya tenían montados los tenderetes de la Feria del Queso en la Plaza Mayor. Este evento es uno de los más importantes del país relacionados con el queso, y había mostradores de diversas queserías provenientes de distintas partes de la península. El sistema funciona mediante tickets, se compran en casetas y se canjean en los stands por tapas de queso o vino, lo que agiliza el proceso al evitar el cambio de dinero. A pesar del mal tiempo había mucha gente, y a veces era un pelín agobiante sortear a tantas personas en los stands. La muestra de queso es abrumadora, los hay a centenares y de todos los tipos, imposible probarlos todos. Yo personalmente probé al menos una decena, descubriendo alguno que otro muy rico, y por supuesto otros más pasables, y lo mismo con los vinos. A todos los que os guste el queso, tenéis que probar un año a pasaros por esta feria y dar un paseo por Trujillo. Por supuesto, además de probarlos podéis comprarlos, y a buen precio además en algunas queserías. Por mi parte cayeron un par de quesos de untar portugueses, que estaban bien ricos. 

Llegando a la zona antigua de Trujillo (al fondo)

Feria del Queso en la Plaza Mayor

Otra vista la Plaza Mayor y la Feria del Queso

Desafortunadamente, el tiempo no acompañó en absoluto. Estuvo lloviendo intermitentemente todo el día, y de vez en cuando caía algún chaparrón más considerable, lo que hizo que no pudiéramos disfrutar del todo de un paseo tranquilo por las callejuelas de la ciudad. Aun así, nos dio tiempo a visitar la parte antigua de Trujillo, situada dentro del recinto amurallado, y llegar hasta el castillo. Ahí se puso a llover y tronar y decidimos bajar de nuevo hacia la zona de la Plaza Mayor. Debido al mal tiempo, tampoco había demasiadas ganas de patearse los barrios antiguos, ya que apetecía más irse a una cafetería y tomarse un buen café caliente para entrar en calor. A pesar de las pocas fotos que podáis ver aquí, Trujillo tiene mucho más que ofrecer, al menos para pasar una mañana paseando por sus calles y viendo el castillo, o un día si completáis la visita con la Feria del Queso. Merece mucho la pena la Plaza Mayor, detenerse un rato en las fachadas de los palacios que allí hay, y subir al castillo pasando por el antiguo barrio árabe. Quizá no tenga ningún elemento especialmente destacable, pero al igual que en otras ciudad, es el conjunto artístico que forman todas estas casas de piedra, iglesias y callejuelas lo que le confiere su encanto.

De camino a la parte intramuros de Trujillo

Parte antigua de Trujillo

El castillo

Torres en la parte árabe de la zona antigua de Trujillo

Vistas desde el castillo

A nosotros nos esperaba la comarca de La Vera, así que hacia allí nos dirigimos…


El queso de los Ibores

Dejo de lado finalmente los quesos noruegos, y para estrenar los españoles os traigo un queso de la tierra donde crecí, Extremadura. El queso de los Ibores es un queso de cabra característico de la región del valle del Ibor, en el norte de la comunidad, que dada la orografía de la zona era especialmente favorable a este animal. El pastoreo de cabras en el valle del Ibor trajo consigo el desarrollo de este queso, cuyos orígenes se remontan de forma documentada hasta el siglo XV, cuando se vendía una vez por semana en el mercado de Trujillo. El periodo de maduración del queso es de un mínimo de 60 días, y su peso oscila alrededor del kilo, es un queso relativamente pequeño, con una corteza blanda y con un buen sabor; podéis consultar la nota de cata en la web del consejo regulador de la Denominación de Origen.

Curiosamente y a pesar de haber vivido durante tanto tiempo en Extremadura, no había probado el queso hasta hace bien poco, cuando lo compré en un supermercado de Alcalá. La verdad es que hasta hace poco los quesos de cabra no terminaban de convencerme, pero ahora mismo me gustan tanto como los de oveja. Así que me acordé de este queso y me decidí a probarlo, y me encantó, muy rico y suave para ser un queso de cabra, pero con ese punto distinguible tan característico. Es un queso ideal para unas tapas de mediodía con un poco de pan (y así es como cayó en pocos días en mi casa), pero también se puede usar para cocinar o en ensaladas.

 


Queso Ridder

El queso Ridder es otro de los quesos que se pueden encontrar en Noruega. Se comenzó a fabricar en la década de los 60, y al parecer su origen está en el quesero sueco Sven Fenelius, siendo comparado también con el queso francés Saint-Paulin, aunque este último no lo he probado, así que no sabría decir. Se fabrica con leche de vaca y se deja madurar durante tres meses, la corteza es muy fina y anaranjada, su textura es mantecosa y diría que el queso desprende más ahora que el resto de quesos noruegos, con la excepción del gamalost.

Este queso formaba parte de mi triada favorita de quesos noruegos. Mientras que el geitost (queso marrón) era fantástico para mezclar con mermeladas o gofres, y el Jarlsberg era bastante bueno para sandwiches, el Ridder tenía la suficiente personalidad en su sabor como para tomarlo solo con un poco de pan, es el mejor candidato para representar a Noruega en una tabla de quesos. Este queso era lo más parecido que encontré a un “queso con sabor”, ya que ni de lejos hay algo parecido a los quesos curados que tenemos en España. Quizá el gamalost sea el que tenga un sabor más fuerte, pero como ya expliqué, su textura es demasiado rara y tiene un sabor bastante peculiar que no me gustó nada, así que el Ridder se convirtió en mi queso de picoteo favorito.


Queso nøkkel

El queso nøkkel es un queso noruego elaborado a partir de leche de vaca y que se deja madurar durante tres meses. Este queso al parecer es una variante del Leyden holandés, y se elabora en Noruega desde el siglo XVIII.

El aspecto de la pasta se debe a que este queso lleva comino y clavo, dos especias que le aportan un toque peculiar a este queso, distinguiéndolo de otros quesos suaves como el Norvegia. Personalmente encontré un sabor diferente a lo que estaba acostumbrado hasta ahora, ya que me parece recordar que no había probado quesos con especias antes. No es un queso para tomar únicamente con pan, pero sí le puede aportar un toque especial como acompañante de alguna otra comida, y aunque no sea uno de los quesos más ricos que he probado, sí ha sido al menos uno de los más originales de los que he comido hasta el momento.


Queso norvegia

El queso norvegia al parecer fue el más vendido en Noruega durante el 2007. Es un queso de vaca que se madura durante 7 meses, y que parece tener su ascendencia en el gouda holandés. Se puede encontrar con facilidad en los supermercados, tanto en forma de cuña como en bloques precortados para sandwiches.

Ciertamente encontré este queso a montones en todos los super, y además fue el primero que compré y probé, aunque al final no resultó siendo de mis favoritos. Tiene un sabor bastante suave, y a mi me gustan más los quesos fuertes, viejos. Tiene su utilidad para sandwiches, que era para lo que lo compré. Aunque incluso para tal fin prefería utilizar el Jarlsberg, que tenía un sabor más característico. No es un mal queso, pero desde luego para mi gusto pasó casi desapercibido y apenas lo compré, por lo extremadamente sencillo que es. Al parecer se usa bastante en cocina, ya que se funde bastante bien.

Aquí iba a dar buena cuenta de un poco de pan y queso y un sandwich de jamón y queso, una cena ligera. En esta última foto se puede apreciar que el de arriba es otro queso, pero de ese ya os hablaré otro día, así como de los diferentes tipos de pan que hay 😉


Cafeterias y restaurantes en Trondheim

Como ya he comentado en alguna ocasión, salir a tomar algo por Noruega es caro. No obstante, siguiendo algunas precauciones, uno puede darse un lujo de vez en cuando sin sentir que te ha costado un ojo de la cara.
Personalmente, me encanta tomar café en Bakklandet, el barrio de las típicas casas de madera. Uno se puede encontrar cómodos sofás (con su manta por si las temperaturas son demasiado frías), terrazas con estufas y las omnipresentes mantas, patios interiores y rincones muy coquetos y sencillos. La música no suele estar demasiado alta, por lo que se puede conversar tranquilamente.
Cafetería Antikvariatet, en Bakklandet, Trondheim
Quería comentarios algunas cosas que me han llamado la atención. El café y en general todo es más caro que en España, eso es obvio. Sin embargo, me he encontrado que generalmente, cuando pides un café puedes pedir luego que te lo rellenen. De ese modo, el precio se divide por dos y no resulta mucho más caro que tomarse un par de cafés en España.
Muchísimas cosas están preparadas para que te las sirvas tú mismo. Azúcar, canela, las cucharillas, leche… En otras cafeterías, como por ejemplo en la universidad, te ponen directamente la cafetera y un cuenco al lado, de manera que te echas el café y pagas directamente en el cuenco (para hacer eso necesitas tener la taza de la cafetería). 
Si quieres tomar algo dulce, lo que más se ven son los gofres al estilo noruego, que los preparan al momento. Generalmente los sirven con mermeladas, que también pueden estar en la zona de auto-servicio, para que te eches lo que quieras. Deliciosos.
Sin salir del mismo barrio, hay sitios para comer muy interesantes, generalmente decorados con un estilo rústico, al igual que las cafeterías. Bebiendo agua se consigue reducir el impacto de la cuenta, al igual que no cayendo en los postres (aunque son tentadores y están muy ricos).
Restaurante Baklandet Skydsstation
En el Skydsstation tuve la oportunidad de disfrutar de una fantástica comida noruega aprovechando la visita de unos amigos desde España. El edificio data de finales del siglo XVIII, el trato fue fantástico y atento, y la comida estaba realmente buena. No se puede pedir nada más. La carta, que podéis consultar en la página web, no es muy extensa, pero eso no es un inconveniente si los platos salen tan ricos. En mi caso, la elección fue un salmón al horno que estaba riquísimo. ¡Estando en Noruega hay que probar el salmón!
Salmón al horno con col, espinacas y patatas
Por supuesto, también hay cafeterías y restaurantes de estilo más moderno, pero a mi me atraen más los locales de este tipo, que son en los que he estado.