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Jardim Público, en Évora

Con este parque cerré mi visita a esta encantadora ciudad portuguesa del Alentejo. El parque se construyó entre 1863 y 1867 utilizando unos terrenos que formaban parte de la huerta real del Palacio de Don Manuel, y además de dicho palacio uno se puede encontrar con las falsas ruinas (Ruínas Fingidas), que le aportan un toque místico al conjunto, evocando una antigüedad que no tiene, y añadiendo un toque romántico al lugar. Las ruinas se construyeron con restos de otros elementos arquitectónicos reales, como ventanas de estilo manuelino-mudéjar, según se cree con la idea de evocar la época de los descubrimientos portugueses y el reinado de D. Manuel I.

Me pareció un parque muy bonito, y es cierto que las ruinas le aportan un toque bastante bucólico y encantador. El parque es bastante grande (3.3 hectáreas), y llega hasta la muralla de la ciudad, tiene varios merenderos y senderos para pasear, y varios rincones muy fotogénicos. Visitar este parque puede ser una buena opción para descansar un rato de vuestra visita a Évora, como por ejemplo después de comer.


La Capilla de los Huesos

Os presento hoy uno de los lugares más peculiares que he conocido nunca. Se encuentra en Évora, concretamente junto a la Iglesia de San Francisco, y es uno de los puntos de interés más importantes de la ciudad, junto al templo de Diana o la Catedral. Se trata de la Capilla de los Huesos (Capela dos Ossos), denominada así por encontrarse recubierta de los huesos de unas 5000 personas, según las estimaciones.

Tres pequeñas aberturas suministran luz a este habitáculo cercano a los 200 m², cuyas paredes y columnas se encuentran decoradas con los huesos humanos provenientes de los cementerios de los alrededores. Por si fuera poco, dos esqueletos disecados cuelgan de una de las paredes, uno de ellos de un niño. Este impresionante lugar fue construido en el siglo XVI por monjes franciscanos, con el objetivo de transmitir un mensaje sobre lo efímero de la vida. No en vano, en la puerta de entrada se puede leer la inscripción “Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos”, que vendría a ser algo así como “Los huesos que aquí estamos por lo vuestros esperamos”.

Es un sitio muy peculiar e impresionante, aunque obviamente no apto para todos los públicos. Me recordó, salvando las distancias, a los documentales que había visto sobre las catacumbas de París por lo de los huesos apilados, aunque el detalle de los cuerpos momificados también es algo sobrecogedor. Se permitía tomar fotos pagando un euro adicional a la entrada, que es de 2€ (1.5€ para estudiantes y jubilados). A continuación os pongo algunas imágenes del lugar, avisados quedáis si sois muy aprensivos.


La catedral de Évora

Uno de los monumentos más importantes para visitar en Évora es la catedral, cuyo nombre original es Basílica Sé Catedral de Nossa Senhora da Assunção. Su construcción comenzó en 1186, poco después de la reconquista de la ciudad por los cristianos, y se consagró a principios del siglo XIII, en 1204. A partir de aquí sufrió numerosas ampliaciones y reformas, por lo que a su estilo románico-gótico hay que sumarle el manuelino o el barroco, según la zona. La puerta de entrada está porticada y cuenta con 12 columnas, que representan a los apóstoles. A ambos lados de la puerta hay dos torres, una de las cuales cuenta con un reloj en su fachada, y que terminaron de construirse durante el siglo XVI.

La entrada conjunta para visitar la catedral y el claustro son 2.50€, o 2€ para estudiantes o mayores de 65 años. Si solo se quiere visitar la catedral, el precio es 1.50€. Cualquiera de las entradas son bastante razonables, y nosotros escogimos la conjunta, catedral más claustro. Además así ganábamos tiempo, porque estaba empezando a llover bastante, y la visita ofrecía un refugio seguro durante al menos una hora. Para la construcción de la catedral se basaron en el diseño de la de Lisboa, con una estructura en cruz latina, donde la nave central es más alta que las laterales. El claustro se construyó durante el siglo XIV, y ofrece un agradable paseo por el interior del conjunto.

También se puede acceder a la parte superior de la catedral, para pasear por el tejado y admirar las vistas de la ciudad y parte del Alentejo, así como el claustro. La visita a la catedral de Évora, dado lo barato de la entrada y su ubicación junto al resto de monumentos importantes de la ciudad, es de obligado cumplimiento, no creo que os defraude.


El templo de Diana

Uno de los puntos más característicos de Évora es el templo de Diana, aunque sería más correcto decir templo romano a secas, puesto que aunque comúnmente se conoce con este nombre no es seguro que estuviera dedicado a la diosa de la caza y la naturaleza. Se construyó en el siglo I d.C., y se piensa que estaba dedicado al culto imperial, mientas que la asociación con Diana parece haberse hecho muchos siglos después.

El edificio fue arrasado en el siglo V durante las invasiones bárbaras, y a partir de aquí se utilizó para diversos menesteres, como suministrar piedra para construcciones cercanas. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, el templo también sirvió, entre otras cosas, como lugar de ejecución durante la Inquisición, y posteriormente como carnicería, hasta 1870. En la segunda mitad-finales del siglo XIX se derriban los edificios anexos y se restaura el templo, que cuenta con la base de granito. Todavía quedan algunas columnas en pie, hechas también de granito, donde algunas de ellas mantienen todavía los capiteles de mármol de orden corintio, traído desde la cercana Estremoz.

Sin duda, si vais a Évora tenéis que pasear por la plaza donde está el templo. Es una visión bastante bonita, y está muy cerca de otros sitios de interés, como la catedral, el museo de Évora o la universidad. Estoy seguro que tiene que ser especialmente bonito al atardecer, con el juego de luces a esa hora, pero lamentablemente no estuve a esa hora, y además el día estaba lluvioso, lo que limitaba algo el visionado, pero no por ello deja de ser una bonita vista, muy disfrutable. Justo al lado se encuentra la Pousada dos Loios, donde disfrutamos una fantástica comida al lado de un templo romano a un precio más que aceptable.


Evora

Évora es una ciudad de unos 56000 habitantes situada a medio camino entre Badajoz y Lisboa, perteneciente por tanto al Alentejo, región bastante parecida a Extremadura. Es por tanto una viaje muy cómodo de hacer en una de mis visitas a Badajoz, y finalmente en 2011 pude disfrutar de ella.
La ciudad cuenta con un centro histórico que es Patrimonio de la Humanidad, que se encuentra en gran medida rodeado por la muralla medieval. No obstante, el origen de Évora se remonta a los pueblos celtíberos, de donde parece recibir su nombre. La ciudad fue conquistada por el Imperio Romano y cuenta incluso con las ruinas de un templo romano, el Templo de Diana, cerca de la catedral.

 Plaza de Giraldo (Praça do Giraldo), Fuente del Renacimiento e Iglesia de San Antao (Igreja de São Antao)

 

 Rúa 5 de Outubro

 Catedral de Évora (Basílica Sé Catedral de Nossa Senhora da Assunção) asomando al fondo
A finales del siglo VI, la ciudad pasó a dominio visigodo, y poco después, en el 715, fue conquistada por los árabes. Évora estuvo bajo control árabe hasta 1165, tiempo durante el cual floreció y prosperó. En 1166 fue conquistada por el rey Alfonso I de Portugal, siguiendo la ciudad con su crecimiento, convirtiéndose en una de las ciudades más prósperas del país, especialmente durante el siglo XV, durante el cual fue residencia de los reyes de Portugal.
Durante los siglos XIV a XVI, Évora se convirtió en un importante centro cultural, siendo cuna de escultures, pintores o compositores. En 1559 los jesuítas fundaron la universidad y estuvieron a su cargo hasta que fueron expulsados. En 1759 se cerró la universidad, y no fue abierta de nuevo hasta después de dos siglos, en 1973.

Alrededores de la universidad
 Acueducto de Évora (en el centro de la imagen)
Évora es una ciudad bonita para pasear, donde se pueden apreciar multitud de edificios históricos, o las casas blancas con motivos amarillos típicas de la zona del Alentejo y ciertas regiones de Extremadura. Además uno respira por todos los rincones de la ciudad ese particular encanto añejo que transmite Portugal. Cuenta también con un importante aliciente, y es la excepcional comida portuguesa, de la que se puede disfrutar a un precio menor que la española. El menú en la Pousada dos Loios, de muy buena calidad y cantidad (buffet libre de postres portugueses, por ejemplo), fueron 20€.

A partir de ahora iré alternando las entradas de distintas ciudades, de manera que no se haga tan monótono el blog. Este es la primera de Évora, pero no será la última, ya que hay más sitios interesantes para visitar que merecen una entrada aparte, como La Capilla de los Huesos, la universidad o el Templo de Diana.

Paseando por Évora
Fachada de un edificio en la Rúa 5 de Outubro

 Pousada dos Loios