Portalegre

La última ciudad portuguesa que he visitado ha sido Portalegre, poblada por unos 25000 habitantes y emplazada en el Alto Alentejo. Su nombre parece derivar de Portus Alacer, o puerto (o punto de encuentro) alegre, y dependía de la villa de Marvao, aunque comenzó a prosperar y el rey portugués Alfonso III le concedió su propia administración en 1259. Poco después se contruye la muralla, en 1290, que fue puesta a prueba durante en 1299 como consecuencia de una guerra civil debido a la oposición al actual rey Dionisio I de Portugal, al considerar varios que era hijo ilegítimo. Durante el siglo XV alcanzó cierta fama por su producción de textiles, y en el siglo XVI alcanzó la categoría de ciudad y cierta importancia como centro administrativo y económico de la región, gracias a los impuestos que recaudaba de los judios, siendo la cuarta ciudad que más recaudaba, superando a otras como Oporto. Dada su cercanía con la frontera española estuvo involucrada en diversas batallas y fue conquistada varias veces por las tropas españolas, como en 1704 durante la Guerra de Sucesión Española o en 1801 durante la Guerra de las Naranjas. En 1848 se asienta la industria del corcho inglesa George Robinson, por lo que se pueden encontrar todavía numerosas artículos relacionados con este material en la ciudad.

Casas blancas y amarillas típicas de la región

Escogimos Portalegre por ser uno de los núcleros principales de la zona, y contar con algunos elementos que a priori podrían ser interesantes, como la catedral, un castillo, etc. Sin embargo, entre lo que nos encontramos cerrado y el estado en que se encontraba lo demás, Portalegre me resultó algo decepcionante. El castillo de Portalegre se ubica en la parte antigua de la ciudad, y ya existen referencias a él en la fecha de Alfonso III, siendo reforzado en numerosas ocasiones, como en la guerra civil comentada anteriormente, o en los siglos XV y XVI. La restauración del castillo no tuvo lugar hasta la década de los 60, continuando un poco más en los 90 y albergando en la actualidad un museo. Fue el primer edificio que visitamos, pensando que lo mejor sería ascender a la ciudad vieja y luego ir bajando para ver el resto. No fue una visita demasiado interesante, lo que queda del castillo son algunos muros y cimientos, perdiendo bastante presencia, y el pequeño museo se ve muy rápido y tampoco es especialmente destacable. Otro de los edificios importantes es la catedral (Sé Catedral de Portalegre), construida en el lugar donde se ubicaba una de las iglesias. Comenzó a construirse en 1556 y la última piedra de la bóveda se colocó 19 años después, acabándose de construir la catedral dentro del mismo siglo. La pena es que no visitamos su interior, ya que si no recuerdo mal, nos la encontramos cerrada. Por las fotos que he visto parece bastante bonita, con púlpitos de mármol, al igual que las gradas frente a la capilla mayor.

Castillo de Portalegre

Vistas desde el castillo

Catedral de Portalegre

Otro de los puntos que se destaca de la ciudad es el Plátano de Rossio, plantado en 1848 y cuya copa tiene en la actualidad unos 26 metros de diámetro. También es interesante resaltar el Convento de Santa Clara, que actualmente es la biblioteca municipal, y que fue mandado construir por la reina Leonor. En el patio se puede ver una fuente de mármol del siglo XVI, y en general está relativamente bien cuidado, dado el uso de biblioteca que tiene, aunque algunas zonas no lo están tanto. Si tuviera que decir el sitio que más me llamó la atención, fue el Convento de los Agustinos, que actualmente es un cuartel de la Guardia Nacional Republicana. Lo mejor y más extraño de todo es que es visitable, se le puede pedir permiso al guarda de la entrada, que os acompañará y abrirá la puerta de la capilla; esta se encuentra en un estado algo pobre, pero bastante auténtico, cuenta con una sillería y diversas estatuas y pinturas, si no recuerdo mal. Un paseo curioso, entre lo auténtico del entorno y las palomas revoloteando a tu alrededor, acrecentando la sensación de lugar abandonado salido de un libro de fantasía. De aquí no saqué fotos, dado que no sabía si podía o no y no pregunté al guarda al final… Además de estos lugares principales, callejeando se pueden encontrar diversos palacios y casonas con sus escudos señoriales en la puerta, bastante pintorescos.

Plátano de Rossio

Convento de Santa Clara

Edificio que me resultó curioso

Vistas de la ciudad, con el castillo a un lado y la catedral al otro

De todas formas, mi impresión general es que Portalegre es una ciudad que realmente no merece demasiado la pena ver o dedicar mucho tiempo. Comimos bien, tiene un par de detalles interesantes pero no muchas cosas, y en ocasiones el estado de conservación de estas deja que desear. Évora está muy cerca y tiene bastante más que ofrecer, si buscáis una ciudad del Alentejo con características similares.

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